Hitler ambiental
20-Feb 06:14 am|El Nacional
No puede existir mentira posible cuando alguien llega al sitio de los
hechos y observa y analiza lo que las autoridades no quieren o se niegan
a ver. Los manglares en Monagas están profundamente contaminados por el derrame petrolero

Se aprecia la colocación de una barrera de contención del crudo a muy poca distancia de los manglares | William Dumont/El Nacional
Por la vieja, indomable y orgullosa costumbre de acudir a los lugares donde ocurren los hechos, hablar con los testigos y rescatar pruebas y testimonios, los periodistas de El Nacional viajaron a Monagas para comprobar si era verdad que el derrame de petrolero que se había producido en la zona era tan comprometedor y devastador como se decía o si, realmente, no iba más allá de un simple derrame que no debía inquietar a los pobladores de la zona y a los venezolanos en general.
En la redacción, a los jefes les pareció que era lógico averiguar in situ qué tan grande era el daño y si los monaguenses podían dormir tranquilos, de acuerdo con lo que decían las autoridades regionales y nacionales. Se tomó la decisión, como lo dijimos en el editorial del sábado, de enviar al sitio del derrame a uno de nuestros reporteros más curtidos y reconocidos no sólo nacional sino internacionalmente, por sus trabajos claros, confiables y precisos.
Desde luego, El Nacional no hizo la payasada de montarse en un avión y dar una vuelta sobre la región afectada. Eso hubiera sido no sólo hipócrita sino una mentira de marca mayor, porque se iba a convalidar lo que un flojo ministro del Ambiente había hecho para difundir una falsa situación sobre lo ocurrido.
Pero como los periodistas no somos flojos ni burocráticos, ni mucho menos queremos complacer al jefe desde el aire, pues se contrató a un lanchero que, por venezolano y valiente, por creer en su país y por proteger a su entorno, se internó en los ramales del río contaminado, en los manglares manchados de petróleo, en los recodos de los afluentes y en las playas fluviales que los lugareños usan para su diversión. Todas estaban contaminadas y manchadas por el crudo derramado.
No puede existir mentira posible cuando alguien llega al sitio de los hechos y observa y analiza lo que las autoridades no quieren o se niegan a ver. Los manglares están profundamente contaminados y todo el mundo sabe que en los manglares la vida del mar nace y se desarrolla, en sus alrededores prolifera el alimento de la fauna marina, a tal punto que los pescadores artesanales no faenan allí en los momentos en que la vida se reproduce. Son ambientalistas de nacimiento, pues allí está su vida y lo que les da vida.
Ayer, entre las tantas idioteces que afirmó el ministro estaba que este periódico había publicado una mentira. Eso no nos atemoriza, al contrario, nos da fuerza para avanzar junto con la sociedad civil, para ejercer la protección ambiental que cada día disminuye por la incapacidad profesional de quienes no se atreven a tomar las decisiones que un gobierno tiene como obligación.
Si el ministro del Ambiente quiere pelear con El Nacional, pues que se ponga un traje de baño y nade y chapotee en el Guaire. Nosotros vamos a ir al Guarapiche y sus afluentes para contaminarnos. Dígalo ahí, ministro.