Sábado, 26 de mayo de 2012 • CARACAS/VENEZUELA
Movimiento 2D. El desconcierto del Gobierno ante las fortalezas de la unidad democrática
19-Feb 09:20 am|Movimiento 2D
El 12 y el 14 de febrero son días a cuyo significado histórico se añade ahora la celebración del coraje de nuestra movilización cívica y la reafirmación de la unidad en torno al programa democrático compartido
Más de 3 millones de venezolanos depositamos nuestros votos para que Venezuela cambie de rumbo. Lo hicimos en una jornada electoral ejemplar, por la participación sin precedentes, por la organización y construcción programática que la respalda y por la renovación democrática de liderazgos fortalecidos en el juego de diversidad y unidad que vimos desplegarse a lo largo de 3 meses. El 12 y el 14 de febrero son días a cuyo significado histórico se añade ahora la celebración del coraje de nuestra movilización cívica y la reafirmación de la unidad en torno al programa democrático compartido.

El resultado más visible del compromiso unitario es la proclamación de Henrique Capriles Radonski como candidato presidencial con más de 3 millones de votos como punto de partida, y la de 17 candidatos a gobernadores y 249 a alcaldes, todos con el respaldo inicial de cada sufragio emitido en sus circunscripciones. ¡Qué distinto al panorama de los candidatos oficialistas!, todos escogidos por una sola voluntad: la del Presidente que se autodesigna a perpetuidad.

Conviene reiterarlo: el domingo pasado vimos el cierre de un proceso de consulta popular cuidadosamente organizado, preciso y transparente en sus reglas, con asistencia y aval del Consejo Nacional Electoral, desarrollado con la participación decisiva de miles de voluntarios y, lo más importante, con la franca y valiente disposición de candidatos y electores a sumarse en un empeño común: que la vitalidad pluralista de la alternativa democrática desplace al sofocante socialismo militarista.

El contraste entre esos dos destinos ha sido muy vivo esta semana, y lo será más y más a medida que se acerque el 7 de octubre. No pueden ser más torpes y contraproducentes las conductas del Gobierno. A la vez, tales reacciones no pueden ser más reveladoras de las fortalezas de la alternativa democrática.

La primera fue la acusación de fraude del presidente de la Asamblea Nacional y otros portadores menores del mismo mensaje, que comprometió la entidad misma del Consejo Nacional Electoral. La presidenta del CNE debió salir al paso para dar fe de la pulcritud de todas las fases del proceso electoral y, además, reconocer los reglamentos aprobados al efecto por la MUD. De modo que allí se reafirmó que el meticuloso respeto de principios y procedimientos pluralmente acordados es fuente de legitimidad democrática ante la cual las opacidades del oficialismo quedan al desnudo. Pensemos en el vicepresidente devenido en candidato a gobernador de Miranda, quien ante la apreciable cantidad de votos con que cuenta su contrincante democrático asume la campaña electoral por otros medios, en plan de “batalla”.

Luego vino la andanada del Tribunal Supremo de Justicia que, en decisión cuya celeridad que no debe tener precedentes, ordenó “proceder al resguardo del material electoral” y colocó al CNE en trance de incumplir con lo acordado con la MUD. Lamentablemente, el trasfondo de violencia e intención atemorizadora de esa medida resultó en Aragua en la muerte de un joven venezolano. Es muy distinto lo que la reglamentaria y cumplida destrucción de los cuadernos representa en la Venezuela de hoy: es la garantía del secreto del voto, el respeto por las preferencias políticas y, en suma, el resguardo de nuestro derecho de
apoyar opciones de gobierno y de vida distintas de las que el comandante presidente dictamina.

No ha tardado en llegar la seguidilla de burlas, descalificaciones y amenazas presidenciales: la burla sobre de los resultados del 12 de febrero, la descalificación de los lineamientos programáticos de la unidad democrática, el relato que deliberadamente rebusca y confunde momentos y protagonistas de la vida política venezolana, la repetición de que aquí no hay persecución mientras renueva promesas y amenazas con la pretensión de mantener a la sociedad polarizada y controlada. En cada una de esas reacciones está el reconocimiento de una fortaleza de la opción democrática: más de 3 millones de votantes dispuestos a dejarse ver en las colas de las primarias, una unidad que cuenta con consensos estratégicos e inspira confianza porque ha venido cumpliendo sus compromisos, la renovación de la organización y el relevo generacional democrático, el apoyo electoral a un candidato presidencial y un discurso que desalientan la polarización e invitan al esfuerzo conjunto para mejorar las condiciones de vida de todos los venezolanos.

Vienen meses de compleja campaña electoral cuya inicial y decisiva estación es el 7 de octubre. Las tempranas escaramuzas gubernamentales ante los resultados de las primarias revelan desconcierto, pero también confirman que habrá muchas dificultades. Además, indican que las bien conocidas asimetrías que hasta ahora dieron grosera ventaja al Gobierno pueden jugar a favor de la alternativa democrática y sus nuevos liderazgos.

¡Por el respeto al secreto del voto!
¡Por el reencuentro democrático de los venezolanos!
¡Por la multiplicación de apoyos a la alternativa democrática!

M2D / Democracia y Libertad
Caracas, 19 de febrero 2012
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