Sábado, 26 de mayo de 2012 • CARACAS/VENEZUELA
Coronas para reinas de todas las edades
19-Feb 07:47 am|Maolis Castro
Una tradición que se remonta a la época de Guzmán Blanco se cumple en clubes y colegios
Modesta León lució un traje de mariposa, que fue la admiración de sus coetáneas en Chacao
Modesta León lució un traje de mariposa, que fue la admiración de sus coetáneas en Chacao | El Nacional/Archivo
La elección fue estelar. Modesta León vestía un traje de mariposa ­diseñado por un sobrino que trabaja con Osmel Sousa­ ceñido a su pequeño cuerpo.

Sonreía, bailaba y, eventualmente, lanzaba besitos al público. En la barra, el grupo de amigos de la Casa de la Juventud Prolongada de Chacao y 49 nietos desplegaban pancartas que auguraban el triunfo. "Fue una emoción tan grande, sentí que iba a volar, empecé a brincar como loca. Me dolieron las rodillas, pero seguí celebrando porque ese momento era único. Me estaban coronando como reina por primera vez en mi vida", contó.

León se convirtió en reina del Carnaval a los 72 años de edad.

El premio hizo que su fama se elevara en el barrio El Pedregal, en el municipio Chacao, y se avivara la celebración de la festividad popular. "Hasta los borrachines, que se postran cerca de mi casa, se paran ahora para saludarme. Cargar con la corona me hace pensar que la alegría del Carnaval sigue viva, aunque ya no se celebre de igual forma", dijo.

En Caracas se coronan reinas de Carnaval desde hace 138 años. La tradición se estableció durante el gobierno de Antonio Guzmán Blanco, en 1874, cuando se intentó "adecentar" la celebración. "El Presidente deseaba civilizar estas fiestas, pues desde que se empezó a celebrar el Carnaval, en 1714, se hacía de forma agresiva: se tiraban huevos podridos, agua y se golpeaba a la gente. Pensó que una manera de lograrlo era elegir la reina y reemplazar el lanzamiento de desecho por caramelos y papeles, tal cual se hacía en otros países hispanos", relató Guillermo Durand, cronista de la ciudad.

Escoger la reina de Carnaval, originalmente, fue una manera burlesca de representar a las monarquías. Sin embargo, la tradición fue respetable en Caracas. Las distintas parroquias, especialmente Altagracia, se disputaban la corona, preparaban caravanas que sacaban a los vecinos a las calles y defendían a su representante con alegría.

León recuerda con nostalgia la época del gobierno de Marcos Pérez Jiménez: "Salían cañones que lanzaban flores y caramelos. La gente gritaba: Aquí es, aquí es. Enseguida, comenzaban a tirarles dulces.

Se disfrazaba todo el mundo y se podía estar en la calle hasta el amanecer. Altamira, Sabana Grande y Los Próceres eran los lugares más visitados debido a sus decoraciones. Las fiestas de Carnaval se respetaban y nunca faltaba la reina".

Opcional. La elección de la reina de Carnaval se ha hecho opcional en la ciudad. En algunos municipios se designan anualmente, pero en los colegios no es obligatorio. Valentina Guerra, de 5 años de edad, se puso una corona en la cabeza, como otras compañeras de clase. En su preescolar, las maestras decidieron que todas las niñas tienen derecho a ceñirse una corona. Para la pequeña la festividad se celebra todo el año.

"Me gusta disfrazarme de la Sirenita y la amarilla (La Bella).

A veces me duermo vestida de princesa de Disney y otras de Minnie Mouse", confesó con timidez.

El viernes fue el turno de representar a Rapunzel, la última princesa que coronó Disney. En el aula se encontró con otras niñas disfrazadas del mismo personaje. "No somos reinas, somos princesas", dijo Valentina.

En El Hatillo ya no se eligen reinas, sino señoritas. Jessica Fermín, de 18 años de edad, fue la primera coronada bajo la nueva figura: "En 2010 cambió el nombre. Yo fui la primera en serlo y estoy orgullosa. Eso me permitió que ejercer una labor social en las zonas populares del municipio el resto del año y no quedarme simplemente como una representante de la belleza del Carnaval".

La percepción sobre estas fiestas también cambia de acuerdo con la edad. Modesta León opina que se ha perdido la celebración en la ciudad. "Ya no son iguales que antes. Yo creo que a la gente le da miedo que los confundan con ladrones al salir disfrazados.

Recuerdo que antes se vestían de negritas y usaban máscaras. Ahora, solamente se pasea a los niños disfrazados y en las mañanas o tardes, nunca en la noche. Hay desgano por la inseguridad", dijo.

Fermín, sin embargo, considera que el Carnaval todavía es una festividad para alejarse del estrés cotidiano. Valentina lo ve como una fecha más en el calendario para ataviarse de coloridos trajes y salir a pasear con sus padres.
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