Asesinando el ambiente
18-Feb 09:17 am|El Nacional
Lo que ha ocurrido en Monagas y la contaminación de sus ríos (porque no
sólo es el curso del Guarapiche) debería ser un punto de partida para
que los lugareños y los venezolanos en general le exijan al Gobierno una
política menos complaciente no sólo con las transnacionales del
petróleo sino con Pdvsa
La gran tragedia ambiental, porque no puede ser calificada de otra manera, recorre el estado Monagas a través de sus ríos principales, sus afluentes, sus manglares, sus pequeñas playas en los rincones fluviales, las zonas de pesca artesanal y, desde luego, la vida de los habitantes que viven de la agricultura en las riberas de sus ríos. Hasta el simple hecho de saciar la sed les ha sido confiscado por la manera irresponsable como los directivos de la principal empresa venezolana de petróleo manejan las zonas de extracción y le dan puerta franca a los que se ocupan de la seguridad ambiental de los pueblos que rodean los campos petroleros.
Ojalá un grupo de periodistas de diversos medios se unieran en un gran programa de fiscalización de los crímenes ecológicos que cometen desde las alturas del poder los directivos de Pdvsa.
Este periódico ha sido consecuente en la denuncia de no sólo los derrames de petróleo en puertos y campos de extracción, sino también de la manera como la principal petrolera venezolana maltrata a quienes son pescadores artesanales, cultivadores en las riberas de los ríos y pueblos que sufren el paso incesante de grande camiones que hunden puentes y caminos.
Lo que ha ocurrido en Monagas y la contaminación de sus ríos (porque no sólo es el curso del Guarapiche) debería ser un punto de partida para que los lugareños y los venezolanos en general le exijan al Gobierno una política menos complaciente no sólo con las transnacionales del petróleo sino con Pdvsa, que es la principal depredadora del ambiente.
No hay un solo sitio en el que no actúe la petrolera donde los habitantes se no quejen de las maneras contra ambientales que los bolivarianos emplean para mover maquinarias, destruir bosques y contaminar las aguas de los riachuelos. Igual ocurre con el Parque Canaima, en Guayana, al cual le clavaron múltiples banderillas eléctricas, destruyendo los bosques, sólo para darle electricidad a Boa Vista, en Brasil. Un crimen ecológico bolivariano.
Ahora, como bien lo dice un reportaje de El Nacional "alrededor de los caños Francés, Cuatro Bocas y Colorado, próximos al río Guarapiche, se puede constatar la existencia de una gran mancha de crudo adherida a las raíces, tallos y hojas de estos árboles que crecen cerca de las aguas". Esto es producto de la ineficiencia de un grupito de directivos Pduvesos que en nada les importa Venezuela.
En el reportaje de El Nacional, resalta una frase que duele y hace llorar a quien sea un venezolano sensible: "Si el bote se acerca lo suficiente, se puede tocar con la mano la mancha oscura que recubre las hojas, los tallos y las raíces de los manglares. Están cubiertos de una sustancia negra, pegajosa y viscosa que se adhirió a esos humedales como una plaga: petróleo".
El periodista sentencia que esa contaminación que alcanzó esos árboles tuvo origen en una fecha que será recordada en el futuro: 4 de febrero de 2012. Ese día, hace dos semanas, ocurrió un derrame de crudo en el río Guarapiche por la falla de un oleoducto de la planta de extracción de Jusepín, en Monagas. Y llegó la tragedia con boina roja.