Una conducta ejemplar
14-Feb 06:13 am|El Nacional
Dentro y fuera de Venezuela lo sucedido el domingo 12 de febrero fue saludado con entusiasmo

largas colas se pudieron observar en todo el país en las elecciones primarias organizadas por la Mesa de la Unidad Democrática | Leo León/El Nacional
Tres millones de venezolanos concurrieron a las urnas el domingo para ejercer su derecho de elegir o ser elegido sin interferencias. Dentro y fuera de Venezuela lo sucedido el domingo 12 de febrero fue saludado con entusiasmo. Según los periódicos de mayor prestigio internacional, al evento se le dio categoría de excepcional porque se analizó dentro de las circunstancias políticas prevalecientes en el país.
Un Gobierno que le negaba a la oposición o a los independientes el pan y el agua y se erigía como dueño absoluto de Venezuela.
La prensa y los observadores reiteraron su extrañeza ante las campañas oficiales, motorizadas, patrocinadas y en la mayoría de las ocasiones protagonizadas el propio Presidente de la República, destinadas a desprestigiar y descalificar a los precandidatos de oposición.
"Agentes del imperialismo", "apátridas", "incapaces", "traidores", los epítetos oficiales estuvieron presentes en la mente de los tres millones de venezolanos que votaron por ellos. El pueblo expresó su criterio, y lo expresó en libertad, retando al poder siempre amenazante que apostó al miedo. Ni agentes imperialistas ni apátridas, el pueblo habló por ellos y votó por ellos. Los cinco resultaron uno, como estaba previsto. Hoy, Henrique Capriles Radonski no cuenta con dos millones de votos, sino con los tres millones que votaron por un candidato de unidad.
La jornada del domingo fue ejemplar por diversas razones.
Primero, ratificó la voluntad del pueblo de vivir en democracia y libertad. La de escoger a sus representantes, contra la tentación autocrática del caudillo que señala y dispone cuáles son los candidatos y en qué entidades. Cuando un ministro le estorba se lo quita de encima y pretende imponerlo como alcalde o gobernador de un estado. El pueblo reiteró el domingo que no quiere de ninguna manera que resuciten las prácticas del general Gómez.
El pueblo quiere postular a sus candidatos, no que se los impongan desde arriba. ¿Será posible que el comandante Chávez entienda la significación de lo sucedido el domingo? Tiene una gran oportunidad de reconocer la trascendencia del suceso. La política podría variar y el país enrumbarse si desde el poder se reconocen los derechos de la gente.
Las primeras reacciones oficiales ante la gran jornada popular fueron de incomprensión. Los cálculos les salieron al revés. Las expectativas de fracaso a las que apostaron resultaron un bumerán. Algunos voceros y los medios oficialistas respondieron con disparates desde el domingo en la noche.
Una nueva generación aparece ahora en la escena y un liderazgo joven, decidido y competente, con el amplísimo respaldo popular demostrado el domingo, está dispuesta a asumir la dirección de Venezuela. Conviene reconocerlo así, y no tratar de oscurecer ni de frustrar las posibilidades de la Venezuela que está surgiendo de las entrañas de la crisis. Nuevos hombres y mujeres para los nuevos desafíos.