Uruyén está protegido por el Auyantepui
13-Feb 01:55 pm|Valentina Quintero
Al pie del majestuoso tepui está el campamento propiedad de los hermanos Carballo, una familia de pemones. Cabañitas sencillas, pero con lo necesario, el río al lado para chapuzones y excursiones atómicas a distancia de caminata

El Auyantepui | Cortesía: Pisapasito
Cómo llegar. Aquí empieza el enredo. Lo ideal es llegar a Ciudad Bolívar y contratar las avionetas que salen desde ese aeropuerto. Es una corta distancia y los pilotos están acostumbrados a la pista. Si tienen su propia avioneta, sepan que la pista es bien buena, pero para aviones grandes. Un Turbo Comander no puede salir aunque logre entrar.
Otra opción, si prefieren que les resuelvan todo, es buscar a la gente de www.akanan.com.
Se ocupan del traslado, llevan la comida, hacen las reservaciones y los regresan sanitos.
Después que llegan, no provoca salir.
El asombro. Los 700 km² del Auyantepui se elevan imponentes en el Parque Nacional Canaima. De este tepui se desprende el Salto Ángel en el Cañón del Diablo. También es junto a esta montaña sagrada que se construyó el Campamento Uruyén, obra de una familia de 7 hermanos los Carballo todos de la etnia pemón.
Poco a poco fueron haciendo cabaña por cabaña, con barro, paja y madera los materiales que se consiguen en la zona baños con regadera, poceta y lavamanos, 2 o 3 camitas sencillas, ventanas grandes para que entren el viento, la luz y la vista del Auyantepui.
Enfrente queda el río fresco, profundo, sabroso y sanador, para lanzarse cada mañana apenas abren el ojo y volver a sus aguas cada vez que quieran sacudirse la modorra o la angustia. En el fondo las paredes del tepui cambian de color según la forma en la cual les pega el sol. Se nublan y se despejan. Es la función de cine privada que ofrece Uruyén. Yo sugiero levantarse al amanecer. Entre las 6:00 y las 6:30 am suele mostrar cada uno de sus peculiares relieves. Por las tardes pierde de nuevo la modestia, cuando el sol está a punto de irse. Es fascinante. Hay que estar pendiente.
Entre los dos grupos de cabañitas hay ocho cada una con dos habitaciones quedan el comedor, la cocina y un saloncito rico con chinchorros para echarse a reposar después de cada excursión. Justo al bajar de las avionetas hay una churuata que sirve de recepción.
Lo ideal para los hermanos Carballo es que los huéspedes lleven bebidas y comida. Para ellos es costoso y complicado comprar provisiones.
Tienen que volar a Ciudad Bolívar. Si compran en Kamarata un pollo les cuesta 40 bolívares el kilo. Ustedes llevan los ingredientes o la comida hecha, como prefieran. Le entregan el menú a Salustia, ella lo coloca en la cocina y a la hora que le indiquen, sirve la comida a la perfección. Tienen platos, vasos, copas, cubiertos, ollas, manteles... Todo lo que haga falta. Son impecables, cocinan rico y sirven arregladito. Por supuesto que no hacen nada complicado. Las parrillas quedan en el punto justo. Es una de sus especialidades. Si pueden llevar más alimentos de la cuenta para compartir con ellos, se los sabrán agradecer.
Es todo un gesto. Si deliran por las bebidas frías, lleven suficientes cavas y hielo. La planta sólo se enciende de 6:00 pm a 10:00 pm.
El plan. Los hermanos Carballo tienen una cartelera con las tarifas y las fotos de cada una de las excursiones. El hospedaje son Bs 300 por persona, las excursiones salen por Bs 200 p/p y si duran todo el día son Bs 350 p/p. Las comidas se cobran a Bs 150 si ellos deben incluirlas en el servicio. De lo contrario sólo se paga hospedaje y excursiones. Lo gentil es dejar propina en la despedida.
La merecen.Una de las excursiones es a la cueva de Uruyén. Es aproximadamente hora y media caminando por la sabana, un buen baño de río y luego la travesía por un senderito de tierra y se cruza el río varias veces entre las piedras, hasta llegar a este fascinante cañón de donde se desprende una cascada enloquecida y energizante.
Es rico llegar al mediodía por la luz tan brillante y potente que entra. Dense un chapuzón así se tullan de frío. Es una oportunidad única de recargar cuerpo y alma.
Otro de los paseos que dura el día entero con almuerzo en alguna parte es a las cuatro cascadas, cada una más atómica que la otra. Van siempre por el cauce del río, suben por las piedras, se dan baños y masajes, ven el mundo desde arriba, reposan, duermen sobre alguna piedra como los caimanes, comen rico lo que hayan llevado, se dejan acompañar por la naturaleza y son prudentes al caminar.
Hay que ver siempre dónde se pisa. Si las piedras están mojadas o con musgo, seguro se van a resbalar y pueden dejar los dientes.
El Velo de la Novia es el único de los paseos que no he hecho.
Confieso que me desmoño por ir. Son 3 horas caminando por la sabana, con esa vista amplia y generosa.
Se puede sustituir por carro sólo si lo hay. Me cuentan que la cascada cae feliz y suave por la piedra hasta una poza delicada y fría. No digo más porque estaría inventando.
Desde Uruyén pueden contratar la excursión hasta el Auyantepui en travesías entre 7 y 10 días. Tampoco lo he hecho, pero estando ahí bajó un grupo de colombianos emocionadísimos con la experiencia.
Lo recomiendo mucho, sólo a quienes estén en estupendas condiciones físicas.
El equipaje. Sugiero empacar lo mínimo. Ropa que se seque rapidito. Shorts, camisa y traje de baño para los paseos. Pantalón largo para los noches porque la plaga se alborota y pacheco se acerca. Zapatos que se puedan mojar para las excursiones.
Otros para cambiarse cuando lleguen al campamento. Gorra. Protector solar. Repelente.
Una linterna para cuando apaguen la planta. Impermeable.
Un suetercito para las noches. Toalla que se exprime y se seca para llevar a los paseos y un bolsito impermeable. Las de algodón se las ponen en cada habitación.