
Capriles Radonski ganó con un aluvión de votos
13-Feb 06:30 am|Álex Vásquez S.
El abanderado de la oposición ratificó su compromiso de reunificar el país para derrotar a Hugo Chávez y recuperar los valores de la democracia
Henrique Capriles Radonski ayer bajó caminando desde su casa al colegio Santo Tomás de Villanueva para votar en las primarias de la oposición, que lo convirtieron en el contrincante del presidente Hugo Chávez en los comicios del 7 de octubre.
Marcadas ojeras evidenciaban lo que él mismo admitió: que casi no tuvo tiempo de dormir entre sábado y domingo, mientras se terminaba el trabajo previo a las elecciones.
En su comando de campaña estaban preocupados porque había estado un poco quebrantado de salud y ya casi no le quedaba voz después de la intensa campaña. Sin embargo, eso no le impidió detenerse a saludar a todo el que se le atravesaba en el camino, repartiendo abrazos, apretones de mano y cargando niños para tomarse fotos.
Como candidato, jamás ha perdido una elección, pero aun así no quiso mostrarse demasiado seguro con respecto a la nueva victoria: "Sabemos lo que va a pasar el día de hoy dijo después de sufragar, pero tenemos que ser muy respetuosos con el proceso. La soberbia es mala consejera. Todos nuestros triunfos los hemos asumido con humildad, con sencillez y con grandeza para hacer equipo, porque si hay algo que puedo decir a todos los venezolanos es que de mi parte tienen el compromiso de que con el pueblo vamos a hacer el mejor equipo".
La tranquilidad de sus palabras nada tenían que ver con el ambiente que se observaba a su alrededor cuando, aún como precandidato, ejerció su derecho al voto.
Cuando llegó al colegio los electores expresaron su furor. Sin excepción, los que hacían fila sacaron sus celulares para fotografiarlo desde lejos mientras entraba; otros se le acercaban en medio de empujones para tomarse una foto con él. Como si se tratara de una estrella de rock, desde niñas hasta señores mayores gritaban a su paso. La mayoría le decía frases de apoyo, algunas muy directas: "¡Capriles, vas a ser el próximo Presidente!". Una señora que votaba muy lejos del Santo Tomás de Villanueva se instaló en el colegio desde muy temprano, sólo para verlo de cerca. "Que Dios te ayude hijo mío", le gritó cuando el gobernador de Miranda se dirigía a su mesa de votación.
Bajo el fuerte sol del mediodía, Capriles Radonski prometió que, si gana las elecciones presidenciales, manejará el poder con responsabilidad: "El poder es un préstamo que nos hace nuestro pueblo. Tenemos que administrarlo con mucho respeto y con mucha altura".
Aseguró que la unidad, luego de las primarias, está garantizada, y que se enfocará en una unidad que trascienda las organizaciones políticas. "Tenemos que encontrarnos todos los venezolanos para avanzar. Hoy enviamos un mensaje de que somos un pueblo que ama la democracia", expresó.
No sólo los votantes de clase media del Santo Tomás de Villanueva se acercaban al entonces precandidato.
Un hombre que vestía ropas viejas y de aspecto humilde lo abordó con un cartel en el que pedía medicinas.
Luego de declarar a la prensa, Capriles conversó con él alejado de los medios. Después de la plática, aún con el cartel en la mano pero ahora con una sonrisa, el hombre dijo que el gobernador.
Le prometió ayuda y que lo puso en contacto con las personas que le conseguirán los medicamentos. "Así es como se tiene que trabajar, que uno pueda hablar con ellos", expresó. Cuando Capriles Radonski salió del colegio, un indigente le agarró la mano, le levantó el brazo y gritó: "Usted va a ser mi próximo Presidente".
Capriles caminó la empinada subida de regreso hasta su casa rodeado de gente. Aparecería otra vez ante los medios legitimado como el candidato de la oposición para las elecciones presidenciales.
Horas antes, en la sede del Comando Tricolor, su equipo explicaba que estaba arriba en una oficina monitoreando todo y que en cualquier momento bajaría. La confianza era evidente en los rostros de los presentes, que se cuidaban de no adelantar nada. A finales de la tarde, sin embargo, la alegría era difícil de esconder. A las 6:34 pm, la gente empezó a corear: "Algo bueno está pasando", porque una página web de Brasil ya anunciaba a Capriles Radonski como ganador indiscutible.
Pasadas las 7:00 pm, sin que la Mesa de la Unidad Democrática hubiera informado los resultados, la tarima estaba armada en la avenida principal de Bello Monte. Leopoldo López invitó a las personas a que se acercaran al lugar y hasta María Corina Machado anunció que iría a acompañar al candidato. Los gritos se adueñaron del recinto.