Una fiesta popular
12-Feb 06:00 am|El Nacional
Con toda seguridad, hoy 12 de febrero de 2012, será uno de los peores días en la agitada y contradictoria vida del comandante Hugo Chávez

Simulacro electoral del CNE | Archivo
Con toda seguridad, hoy 12 de febrero de 2012, será uno de los peores días en la agitada y contradictoria vida del comandante Hugo Chávez. La razón es simple: Venezuela de modo masivo y entusiasta le demostrará que él no representa al pueblo venezolano. El pueblo ama la democracia, ama la libertad y no está dispuesto a rendírsele a ningún proyecto que no significa otra cosa que el secuestro del derecho popular de elegir y ser elegido.
El comandante Chávez ha querido falsificar la democracia inventando un supuesto partido político, el llamado Partido Socialista Unido de Venezuela, que no es más que una dependencia burocrática de Miraflores. Esto no es un partido. No puede serlo porque en esta revolución carcomida por la melancolía y el aburrimiento, nadie decide nada y nadie se atreve a hablar que no sea la voz única del jefe del PSUV.
Él es el que quita y pone. Nombra vicepresidentes, ministros vicepresidentes del PSUV. Nombra los candidatos a gobernadores, fulano va para Miranda, fulano va para Carabobo, el otro fulano va para Nueva Esparta. Despliega "vicepresidentes-candidatos" a todas las regiones, como el Zulia. Estorban a los gobernadores y pretenden establecer gobiernos paralelos apoyados desde Miraflores.
Quieren representar al "otro" gobierno. Perturban la administración pública. Los ministros son todos funcionarios del PSUV, pero ninguno se atreve a hablar hasta que el comandante lo autoriza.
El partido, en última instancia, no es un partido sino una máscara del poder.
Este domingo de febrero los venezolanos estaremos de fiesta.
¿Por qué? Simple. La gente elegirá entre mil y tantos candidatos.
Elegirá un candidato a la presidencia de la República, candidatos a gobernadores y alcaldes. Candidatos de todos los colores y de todas las ideologías, variados y distintos, como es Venezuela. Bolívar se equivocó cuando dijo que Venezuela era un cuartel, Ecuador un convento y Colombia una academia. No somos un cuartel, somos un pueblo libre que no permitirá que su destino sea secuestrado.
Hoy la Venezuela democrática elegirá a sus candidatos populares. Será una lección para que tengamos fe y nos opongamos con todas nuestras fuerzas a las pretensiones autocráticas de Chávez de meter al país en el puño. Todos le enviaremos un mensaje categórico: Venezuela rechaza el proyecto dictatorial y personalista, considera ya ridícula y anacrónica la ambición personalista de adueñarse del país.
Chávez seguramente estará acuartelado en Miraflores. Ojalá interprete correctamente la expresión democrática de los venezolanos que votarán por un candidato a la presidencia y por candidatos a gobernaciones y alcaldías.
Ojalá comprenda que este pueblo tiene sembradas muy profundamente las ideas de libertad y autodeterminación, y que el caudillismo personalista pertenece a tiempos remotos. Ojalá que esta singular expresión democrática no lo irrite como para que se rebele contra sus resultados.