Estigma cae sobre protestas de damnificados
10-Feb 07:02 am|Maolis Castro/Georgely Morín
El presidente Hugo Chávez señaló ayer que quienes manifiestan por viviendas "actúan como enemigos del Gobierno"

Protesta de damnificados de El Chorro (26/01/2012) | Omar Véliz
Las protestas de los damnificados han retumbado en los
oídos del presidente Hugo Chávez. "¿Acaso uno saca la vivienda de
debajo de la manga? Son actuaciones contrarrevolucionarias. Digan que
hay problemas en el refugio, pero no tranquen la calle. Actúan
como enemigos del Gobierno", dijo ayer el jefe del Estado en cadena
nacional.
Los refugios han calentado las calles. De acuerdo con cifras del
Observatorio Venezolano de Conflictividad Social, se registraron 109
protestas en enero de 2012 en distintas ciudades para exigir
viviendas. "Podríamos asegurar que 80% ocurrió en Caracas. La cifra
aumentó en relación con el período anterior (enero de 2011) cuando
hubo 121 manifestaciones", explicó Marco Ponce, coordinador de la
organización.
La urbanización El Rosal fue marcada ayer en la mañana por los
damnificados. Por lo menos 140 familias alojadas en Banavih
trancaron durante tres horas las avenidas adyacentes al albergue, para
reclamar por sus condiciones.
Daniel Veitía, manifestante, explicó que los encargados del refugio
pertenecientes al Ministerio de Hábitat y Viviendas prometieron
adjudicar inmuebles en Montalbán en agosto de 2012. "Sin embargo,
en ese lugar no han construido nada. El pasado lunes nos dijeron en
una reunión que nos darían casa en 2013 porque no había suficiente
material para edificarlas", dijo.
A juicio de Gloria Salazar, socióloga de Espacio Público, las
declaraciones del jefe del Estado son injustas. "Los damnificados
tienen 14 meses esperando viviendas.
No se pueden tildar de contrarrevolucionarios, pues han sido
pacientes. Vivir en refugios no debe ser fácil. El Estado debe
ofrecer garantías habitacionales, pero la ausencia de respuesta ha
motivado las manifestaciones", indicó.
Salazar observa en las protestas un hecho repetitivo. "Hay un fenómeno visible, especialmente frente a Miraflores.
Las personas no acuden únicamente a protestar, sino que piden hablar
con el Presidente. Lo hacen vestidos de rojo y expresando su apoyo
al Gobierno. Por eso, lo menos que puede hacer el primer mandatario
es tildarlos de contrarrevolucionario", señaló.
Amarelis Hernández, otra damnificada de Banavih, no esconde su
simpatía por Chávez. Considera, sin embargo, que las manifestaciones
son una vía para solucionar su problema: "Estamos con el Presidente
y le pedimos disculpas por protestar, pero salir a la calle es la
única forma de obtener respuestas".
Después de la protesta, hubo una reunión entre damnificados y representantes del Ministerio de Hábitat y Vivienda.
El compromiso fue inmediato, pues aseguraron que se adjudicarán casas
de forma progresiva. "Dijeron que antes de julio saldrán 32 familias a
viviendas ubicadas en Guarenas, Charallave, Monagas, La Guaira y
Macario", indicó Hernández.
Sus compañeros también exculpan al jefe del Estado de los problemas
que afrontan, pues responsabilizan al encargado del refugio.
Criminalizados. A Marco Ponce no le extrañan las declaraciones
de Chávez. Considera que están orientadas a criminalizar el derecho
de manifestar. "Podemos inferir que se continúa con la política de
criminalización de la protesta. Quieren hacer ver que las personas que
manifiestan son delincuentes.
Ese es un derecho consagrado en la Constitución nacional.
Cuando el Presidente tildó a los damnificados de
contrarrevolucionarios por protestar contradice el espíritu de los
Derechos Humanos", explicó.
Subrayó que las acciones de los damnificados, en su mayoría, son
pacíficas. Recordó que solamente en la esquina de El Chorro
estuvieron a punto de tornarse violentos. "Sin embargo, la paciencia
se está agotando en los refugios. Y esas declaraciones (de Chávez) no
contribuyen a bajar tensiones; al contrario, las exacerban", dijo
Ponce.