Editorial:Doctor Hugo
10-Feb 06:07 am|El Nacional
Ayer, justamente el día del cierre de la campaña electoral de los precandidatos opositores a las Primarias, el Presidente prefirió más bien referirse en la anestesiante cadenaa su frustrada visita al ex presidente de Brasil Lula Da Silva, y dio una clase maestra de sobre la dolencia y formas de tratarla. Pero no nos explicó a los venezolanos dónde estaba localizado su tumor
No se trata de una nueva serie de televisión inspirada en Doctor House , que con éxito se ha trasmitido en todo el mundo y que hizo famoso a un flemático actor inglés poco conocido. House es un personaje neurótico, arbitrario e intuitivo, pero conocedor a fondo de su profesión como médico.
El personaje viene a cuento porque ayer, casualmente cuando se cerraba la campaña electoral de la oposición destinada a escoger su candidato presidencial, nuestro doctor Hugo se lanzó una cadena de varias horas, como si anunciara de esa manera que para él no existe lo que se llama juego limpio sino sucio, y que va a apelar a todos los trucos y ardides que estén a su alcance para ganar a como dé lugar los próximos comicios presidenciales.
Desde luego que esto no sorprende a nadie en Venezuela, donde ya se conoce el pájaro por la evacuada, pero sí obliga a exigirle que respete las normas y que si quiere "demoler al candidato de la oposición" pues que pelee de igual a igual, con valentía y coraje, y no usando, arbitrariamente, los medios de comunicación para impedir que el mensaje de sus adversarios llegue a los venezolanos que tienen derecho de escuchar y analizar los argumentos que critican la gestión del Gobierno y proponen alternativas diferentes a las bolivarianas. Eso es lo justo.
Pero el comandante prefirió más bien referirse en la anestesiante cadena de ayer a su frustrada visita al ex presidente de Brasil, Lula Da Silva que, como bien se sabe, padece de cáncer y está siendo tratado adecuadamente en su país, como debe ser.
Los brasileños, como los colombianos, los peruanos, chilenos y argentinos, son muy nacionalistas en estas cosas y verían como un insulto público que su líder fuera llevado a Cuba para ser operado.
En Venezuela sucede lo contrario, para gracia y desgracia de los médicos venezolanos que, aunque el Gobierno lo niegue, tienen una formación de altísimo nivel, reconocida no sólo en los congresos internacionales sino por la calidad de los trabajos publicados en revistas especializadas en todo el mundo. Ya quisieran los cubanos tener la calidad profesional de un especialista venezolano.
Pero, por mala suerte, les ha salido un competidor de alto calibre: el doctor Hugo. Ayer nuestro experto en cáncer dio una clase por radio y televisión sobre la dolencia del ex presidente Lula Da Silva, la manera cómo le fue detectada, la junta médica que determinó la manera de actuar, la naturaleza del tumor, las ramificaciones posibles, los tratamientos necesarios y los tiempos de recuperación. ¡Bravo, doctor Hugo! Aplausos y más aplausos.
Ahora bien, como usted sabe tanto de cáncer, por qué no nos explica a los venezolanos dónde estaba localizado su tumor, como lo intervinieron (y no hable de pelotas de beisbol) y por qué se niega a explicarnos la verdadera naturaleza de la enfermedad, su medicación y sus proyecciones de vida con un buen tratamiento. ¡Hable doctor Hugo!