Viernes, 25 de mayo de 2012 • CARACAS/VENEZUELA
Ahora se paga 7 veces más por la comida
08-Feb 07:04 am|Katiuska Hernández
Consumidores perciben que la regulación no frenó la inflación, pero sí causó escasez Vea: Los consumidores opinan sobre la Ley de Costos y Precios Justos en Guaicaipuro, Quinta Crespo y Santa Edivigis Infografía: Mercado inflacionario
La inflación se refleja semana tras semana
La inflación se refleja semana tras semana | Nelson Castro
El control de precios cumple 9 años y los consumidores manifiestan que no ha sido efectivo para reducir la inflación, al contrario hay escasez, y la canasta alimentaria cuesta 7 veces más que en 2003, al pasar de 226,33 bolívares, en enero de ese año a 1.741,29 bolívares al cierre de 2011.

La inflación se refleja semana tras semana cuando una consumidora como Nelly Aquino, visita el mercado de Quinta Crespo. "¿Cuál control de precios?, porque control de precios no hay, todas las semanas los alimentos son más caros, principalmente la carne, el pescado y los quesos".

Relata que gasta 2.000 bolívares al mes incluyendo artículos de aseo. "Otro problema es la escasez, debo ir a varios supermercados para conseguir leche, café, azúcar y aceite".

El presidente de Datanálisis, Luis Vicente León, tiene una palabra para calificar los 9 años de control: fracaso. "El país bate récord en inflación en los últimos años con tasas anuales por encima de 30%. El mayor perjudicado es el consumidor, que hoy en día no consigue 70% de las marcas, variedades y presentaciones de alimentos y productos que habían en el mercado antes de que se impusiera la regulación en 2003".

Advierte que el control se convierte en gasolina para encender la inflación y crear desabastecimiento. Recuerda que al cierre del año pasado la escasez se ubicó en 23% y la semana pasada estaba en 17,9%.

"El sistema se corrompe porque una parte de la mercancía desaparece de los canales formales para aparecer en la calle a precios superiores, hasta 80% más caros", agrega León.

Consulte: Luis Vicente León: Se cumplen 9 años de control de precios y no se ha logrado bajar la inflación

Una rutina que conoce muy bien Nilda Cortés, quien señala que aunque la carne de res está regulada en 22,7 bolívares, termina pagando más de 60 bolívares. "El problema está en las carnicerías, nunca tienen la carne regulada, pagué 66 por un kilo de bistec, ponen los carteles con los precios controlados pero nunca hay", relata. En nueve años de control de precios el kilo de carne de res pasó de 5 bolívares a 22,7 bolívares, un alza de 354%, pero los consumidores pagan hasta 3 veces más.

El presidente de Datanálisis señala que la regulación tan rígida en los precios, ha ocasionado que el consumidor ya no tenga la libertad de elegir entre marcas, calidad y presentaciones. "Mientras en los mercados de los demás países de América Latina donde no hay control de precios ni de cambio, se consiguen más de 10 y hasta 20 variedades de leche, en Venezuela sólo hay 2 y 3 a lo sumo", indica al señalar que en países como Ecuador, Argentina e incluso Bolivia que son afines políticamente con Venezuela, los consumidores disfrutan de mayor libertad.

Narvis de Paz, quien compra frecuentemente en el mercado municipal de Guaicaipuro, critica que no exista un control sobre los vendedores de la calle. "Los buhoneros no tienen ningún tipo de control, venden hasta 3 y 4 veces más caros los productos y no pasa nada. Pienso que debe existir una regulación desde el fabricante y supervisar toda la cadena de abastecimiento, no sólo culpar a los comerciantes", opina.

Wilmar Blanco, quien tiene familia en el estado Táchira, relata que la escasez en esa región es mayor. "He tenido que comprar esos productos en Caracas, donde trabajo, para enviarlos a mis hijos, pagando 120 bolívares de encomienda por una caja de 20 kilos. En una caja les envío dos veces al mes leche, café, azúcar, harina, enlatados y otros rubros", dice mientras hace compras en Guaicaipuro. Sostiene que el litro de aceite se vende en Táchira hasta en 20 bolívares y está regulado en 10,69 bolívares el litro.

"Yo no creo en la regulación de precios, los comercios ponen el letrero pero cuando uno va a pagar, cancela el doble", dijo Blanco al señalar que tanto la escasez como la especulación es responsabilidad de comerciantes y consumidores que también retienen productos al hacer compras nerviosas.

Una ley que amenaza
Glenda Peña es una comerciante del mercado de Guaicaipuro y sostiene que no ha sido fácil mantener un negocio con los márgenes de ganancia tan reducidos y un control de precios que no se cumple. "Ya no vendo leche, tampoco azúcar, tampoco caraotas ni harina de trigo para evitar que me sancionen. Algunos son regulados y otros no, pero los proveedores ya no me despachan, lo que más vendo es harina, pasta y arroz, trato de venderlos económico". Confiesa que a veces pasa un día entero sin vender nada. Desconoce las implicaciones que tendrá la nueva Ley de Costos y Precios para los pequeños comercios como el que administra. Una preocupación que tiene el presidente de Fedecámaras, Jorge Botti, quien considera que los más afectados serán los pequeños negocios y las empresas monoproductoras.

"En 9 años de regulación los consumidores han sufrido un largo período de escasez y abastecimiento irregular. Pero lo más preocupante, es que el control ha acabado con pequeñas empresas monoproductoras por ejemplo de atún y sardinas, mientras que las grandes que manejan una cartera de productos más variada, han subsistido a costa de muchos problemas y pérdidas económicas", dijo.

Botti indicó que la aplicación de la Ley de Costos y Precios Justos, viene a ser el último capítulo de una historia económica ineficiente y ahora afectará a productos del hogar y cuidado personal. "El Gobierno debe saber que el control de precios y la escasez no le conviene políticamente hablando, esperemos que esta ley no se aplique de forma radical o las consecuencias serán peores", sostuvo al señalar que el fenómeno de la especulación o alza desmedida de precios sólo se elimina con mayor producción de bienes y servicios.

Vea: "Políticamente hablando, al gobierno no le favocere la Ley de Costos y Precios Justos", aseguró Jorge Botti

Luis Vicente León, directivo de Datanálisis, expresa que la propuesta de la Superintendencia Nacional de Costos y Precios no es más que una copia de las políticas de regulación de los gobiernos de Rafael Caldera y Jaime Lusinchi, que desencadenaron una ola de inflación que aún se paga.

León indica que se cumplen 9 años de control de precios y no se ha logrado contener la inflación. "El resultado de esto es que la tasa de inflación de alimentos es superior a los precios generales". El índice de precios al consumidor para el área metropolitana de Caracas, entre febrero de 2003 -mes en el que se aplicó el control de precios- y diciembre de 2011, la inflación acumulada para alimentos y bebidas no alcohólicas es de 919,6%. Mientras que la escasez pasó de 1,6% en diciembre de 1998 a 15,2% al cierre del año pasado, según el índice del Banco Central de Venezuela.

Una revisión gradual

Las empresas que procesan y fabrican alimentos con precios regulados, se quejan de que el sistema de control les impide ser competitivos y casi siempre los montos fijados están por debajo de los costos de producción. Además cuestionan que los ajustes se autoricen tarde y en algunos casos los productos permanecen con el mismo precio más de un año, por lo que proponen revisiones frecuentes de los precios.

"Si se demoran 14 meses en subir los precios las empresas registran pérdidas enormes y cuando finalmente se incrementa el precio, la inflación se ve impactada y por ende el consumidor. Por eso se han propuesto ajustes más pequeños, pero más frecuentes para minimizar el impacto inflacionario", ha reiterado el presidente de Cavidea, Pablo Baraybar.
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