Militares reciclados
08-Feb 06:24 am|El Nacional
La idea fundamental en la que se basa este socialismo del siglo XXI
reside en que somos hijos de Simón Bolívar y que como tales debemos
asumir su herencia

Tanquetas de la GN en Miraflores | Ernesto Morgado
Siendo este Gobierno, como bien lo hemos conocido en el transcurso del tiempo, inclinado a las zancadillas y trapisondas, no debe extrañarnos el nuevo decreto evacuado (ojo, es un término legal), por Miraflores para proteger a los militares que osaron insurgir contra un presidente electo en libres comicios democráticos, como ocurrió contra el mandatario Carlos Andrés Pérez los trágicos 4 de febrero y 27 de noviembre de 1992.
De hecho, y de acuerdo con la Constitución, son militares que cometieron un delito gravísimo al hacer armas contra la república legalmente constituida y sin que mediara un peligro real e inmediato que amenazara la estabilidad del Estado. Nadie los llamó a salvaguardar las instituciones, ni desde Miraflores, ni desde el Congreso ni desde la Corte Suprema se les hizo un pedido de auxilio.
De manera que actuaron porque, evidentemente, querían quebrar el orden establecido y destruir la democracia apelando a los deseos de refundar la república, de barrer la corrupción y reconstruir un país que, según ellos, estaba en la ruina material y moral.
Pero nadie les dio ese mandato, lo fabricaron como un título supletorio armado a oscuras, en clandestinidad y en comandita para cometer un delito de lesa patria. Como redentores predestinados por Simón Bolívar asaltaron las instituciones no con razones sino con armas y exigencias tan irracionales que resultaban imposibles de negociar ni cumplir.
En ese momento, en esas horas de muerte y de violencia, en esa rendición hipócrita para ganar tiempo y subvertir las bases de la democracia, se abrió un escenario histórico no sólo deleznable sino ridículo porque el héroe derrotado se sintió como el actor favorito, el productor y el escenógrafo nacional e internacional de algo que, sin sustancia y vergüenza alguna, comenzaría a llamarse socialismo del siglo XXI, y que a pesar de todos los millones de petrodólares repartidos entre los intelectuales latinoamericanos y europeos, no ha calado en ninguna parte y está ya en el olvido.
La idea fundamental en la que se basa este socialismo del siglo XXI reside en que somos hijos de Simón Bolívar y que como tales debemos asumir su herencia. Bella idea si no fuera porque Bolívar era estéril, no tuvo hijos ni hijas, sexó incesantemente a lo largo de sus campañas y mantuvo amantes por montón en todos los países que liberó. Pero hijos, ninguno, y mucho menos en Barinas.
Este Decreto N° 8.796, de la Presidencia que "tiene por objeto reincorporar a la Fuerza Armada Nacional y su sistema de seguridad social al personal de Oficiales, Suboficiales Profesionales de Carrera, Tropas Profesionales y Tropa Alistada, participantes e involucrados en las rebeliones cívico-militares del 4 de febrero y 27 de noviembre, de 1992", debe verse con lupa. A lo mejor Diosdado termina siendo el general de la Asamblea Nacional. No es así, pero puede que suceda.