El caballero cumple 200 años
07-Feb 11:46 am|Carmen Victoria Méndez

El Museo de Londres le picará una torta al autor y la repartirá entre los visitantes |
A los 12 años de edad, Charles Dickens tenía un trabajo poco grato: etiquetador de botellas.
Su padre estaba en la cárcel de deudores pero, como Pip, el niño huérfano de Grandes esperanzas una de sus novelas más conocidas, estaba destinado a convertirse en un caballero. No lo logró a través de un benefactor desconocido, sino a través su prosa. Hoy se celebra el bicentenario de su nacimiento y el escritor, ya todo un gentleman, será homenajeado por el príncipe de Gales, Carlos, en la Abadía de Westminster, donde descansan sus restos.
En realidad, la efeméride será conmemorada en toda Inglaterra. La Biblioteca Británica le dedicará una conferencia y el Museo de Londres organizará una exposición cuyo eje es el vínculo que estableció con la capital del Reino Unido. La celebración incluye hasta una torta de cumpleaños, que será repartida entre las primeras 200 personas que lleguen. El personal de la institución museística vestirá ropa victoriana y las obras del escritor serán leídas durante el día.
Londres fue el escenario de la mayor parte de sus novelas.
En sus calles fue a la vez observador y protagonista. En ellas percibió las contradicciones sociales de la era victoriana, que pueden resumirse en que a mayor progreso técnico e industrial habrá también mayor pobreza para las masas.
La relación de Dickens con la capital inglesa fue estrecha, a pesar de que nació en Portsmouth, en el sur del país, donde se encuentra la casa-museo que conserva su memoria. Era hijo de un funcionario vinculado con la Armada y le tocó mudarse con frecuencia.
Desde la línea de producción de una fábrica (algunos textos aseguran que era una productora de betún; otros, una casa productora de vinos), conoció los rigores de la revolución industrial el telón de fondo de sus obras. Más tarde trabajó como escribiente y luego como periodista parlamentario. Esos tres mundos dejaron huella en su imaginario.
Polémica
El autor, que murió a los 58 años de edad, fue un autodidacta. Escribió Oliver Twist, David Copperfield, Grandes esperanzas, Tiempos difíciles, Historia de dos ciudades y Cuento de Navidad, entre otras obras, a las cuales les imprimió no sólo una carga autobiográfica, realista y de crítica social sino también un lenguaje muy particular. Sus personajes hablan de acuerdo con su condición, con el lugar que ocupan en el mundo.
La reedición de muchos de esos títulos será presentada hoy por la editorial Penguin, que también tiene a su cargo la nueva biografía del novelista, titulada Charles Dickens: A Life. Fue escrita por Claire Tomalin, que dijo que el retrato que hizo Dickens de las desigualdades sociales es aún asombrosamente relevante.
La autora causó una polémica en Inglaterra cuando señaló en una entrevista que los niños de la era actual no tienen la capacidad suficiente para apreciar a Dickens. "No están siendo educados para prestar atención prolongada y es necesario prepararlos especialmente para leer una novela de Dickens. Pienso que eso es lamentable".
En español, la obra del escritor fue editada casi a finales del siglo XIX. Su nombre hoy forma parte de colecciones dedicadas a los clásicos de la literatura universal y es, para sorpresa de Tomalin, muy popular entre niños y jóvenes.
"Sus libros los piden sobre todo en los colegios. En diciembre pidieron mucho Canción de Navidad. Grandes esperanzas es uno de los más demandados y, por supuesto, Oliver Twist, que no se consigue. Lo más interesante en su prosa es cómo retrata la vida cotidiana de su tiempo", señala el autor y librero Alexis Romero.
Para el crítico y escritor Luis Barrera Linares, la clave de Dickens está en la forma de recrear los ambientes: "Es lo que más me gusta, la depresión, que narra los espacios y la manera como estos cambiaron con el tiempo y la historia.
Es una especie de testimonio interesante de una era".