Dobles posiciones
07-Feb 06:48 am|El Nacional
Haga un ejercicio de imaginación y conteste esta pregunta: ¿Existiría el
Alba sin el petróleo venezolano? Pues no. Simplemente no

Presidente Chávez y mandatarios presentes en la XI Cumbre de la Alba | AVN
Vinieron los presidentes y primeros ministros de la Alianza Bolivariana y tomaron decisiones simbólicas y acomodaticias para unos, pero comprometedoras y riesgosas para Venezuela. La explicación es sencilla: somos el país petrolero que funge de benefactor, el rico de América Latina, el que por consiguiente, y según la doctrina del Presidente anfitrión, debe ser expropiado. Venezuela es el rico y sus socios o adherentes hacen el papel de pobres que reciben sus dádivas.
Es exactamente lo que hace en nuestro país el comandante Chávez: expropia para repartir y no le importa si los expropiados son modestísimos comerciantes de Catia. Lo suyo es repartir.
Y la Alianza Bolivariana no es otra cosa.
Haga un ejercicio de imaginación y conteste esta pregunta: ¿Existiría el Alba sin el petróleo venezolano? Pues no. Simplemente no. ¿Vendrían a sumarse al coro de las celebraciones de intento de un golpe de Estado, y a aplaudir con frenesí al jefe de la frustrada intentona si de por medio no estuvieran los dólares del petróleo? Claro que no.
Vale la pena observar que algunos son como los camaleones.
En 1992, Fidel Castro condenó el sangriento golpe militar que desestabilizó la democracia. Respaldó al presidente Carlos Andrés Pérez, a cuya toma de posesión vino y con quien hizo negocios que le sirvieron de tabla de salvación, como la triangulación petrolera Rusia-España, Venezuela-Cuba. Ahora le pagan no sólo con el olvido sino con el mayor desagradecimiento que se pueda imaginar. Así paga el diablo.
Ningún presidente o primer ministro, ni siquiera Raúl Castro, se puede dar los lujos del comandante Chávez, y por eso decide como un soberano del siglo XVIII que parte de las reservas de la nación venezolana se envíen al Banco de la Alba. Esto es ilegal, inconstitucional, y en última instancia, un abuso de poder. Los negocios serán todos de Venezuela con los otros, pero siempre con la condena unilateral: Venezuela compra y paga altos precios "solidarios", como sucede con el café que le compra al asociado Daniel Ortega. En la Alianza existen duplicidades que los analistas internacionales anotan con ironía. Nicaragua, por ejemplo, es un país que es miembro de un tratado de libre comercio con Estados Unidos. Y es uno de los apóstoles del Alba. Y su discurso antiimperialista no se queda atrás.
Raúl Castro es el más ponderado. Otros, los caribeños, son miembros de Caricom, y en su seno se comprometen con la Gran Bretaña y su tesis de autodeterminación de Las Malvinas, o en Caracas se comprometen con Argentina y su tesis de que las islas son parte de su territorio.
Evo Morales propuso que denunciaran el Tratado de Asistencia Recíproca o Tratado de Río, y que los ejércitos de la Alianza tengan el suyo. Evo quiere que las Fuerzas Armadas de Bolivia sean también "evistas".
Decidieron nombrar un secretario del Alba. Ya veremos qué general se quedó sin cargo, y así lo nombran general diplomático.