El Alba solitaria
05-Feb 06:19 am|El Nacional
El Alba se reúne bajo el signo del suspenso de cuántos miembros
concurrirán a la cita. Lo que es preciso señalar es que la cumbre
coincide con un momento de denuncias graves por parte de Estados Unidos
sobre amenazas que, supuestamente, Irán hace al país del Norte
Este domingo se encuentran en Caracas algunos de los presidentes y primeros ministros de la llamada Alianza Bolivariana para las Américas. Pomposo título para algo que ha terminado por ser demasiado modesto y con tendencias a su desaparición. En todo caso, se puede hablar de un proyecto congelado por sus propias limitaciones y por su rigorismo ideológico.
Está basado en la confrontación con Estados Unidos, y en el antiimperialismo, aunque entre sus pocos miembros unos vociferan más que otros, y se anota de paso que algunos por debajo de la mesa tratan de normalizar las relaciones con el imperio, como es el caso del presidente de Bolivia, Evo Morales.
Esto no se invoca como crítica, al contrario, sino como un signo de buen juicio. No está solo Evo Morales, pues también el jefe supremo de la tribu declaró hace pocos días que estaba dispuesto a darle la mano al presidente Obama. Y lo dijo con tanta solemnidad, como si se tratase de un hecho que cambiaría la historia. No la cambiaría, es obvio, pero le restituiría el sentido común a unas relaciones tan profundas que la retórica no ha logrado alterar.
El Alba se reúne bajo el signo del suspenso de cuántos miembros concurrirán a la cita. Lo que es preciso señalar es que la cumbre coincide con un momento de denuncias graves por parte de Estados Unidos sobre amenazas que, supuestamente, Irán hace al país del Norte.
Según sus portavoces de inteligencia, la base de los ataques estaría ubicada en América Latina. Resulta tan inverosímil y temerario esta versión que demandaría mayor ilustración y concreción. No se le puede dar credibilidad a una guerra de palabras. No obstante, los países del Alba son los aliados estratégicos de Irán, según propia definición. Harían bien en declarar sobre esta materia y liberar a Latinoamérica no sólo de un conflicto demasiado peligroso, sino de la misma sospecha. Toda la región se lo agradecerá a los países de la alianza.
Dentro del seno del grupo existen otras circunstancias que deben ser analizadas. Nos referimos a la posición antagónica que unos y otros tienen con respecto a las Malvinas. Unos, los de tierra firme, Venezuela en primer lugar, respaldan de modo incondicional a Argentina. Pero los caribeños, miembros paralelamente de la Caricom, patrocinan la tesis de Gran Bretaña, según declaración unánime adoptada hace pocos días por la comunidad caribeña que sustenta la tesis de la autodeterminación. Es decir, que la cuestión deberá ser decidida por los propios habitantes de las Malvinas. Una tesis que Argentina rechaza.
Guardar silencio sobre la cuestión sería impropio de quienes tanto disfrutan de la palabra. El tema es sensible para los países de la Alba pero asimismo para todos los miembros de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, e, incluso para Unasur, porque Guyana forma parte de Caricom. De modo que no escasearán puntos para la agenda.