En las embajadas
31-Ene 06:38 am|El Nacional
El embajador Carlos Pujalte y su señora esposa Paloma Ojeda fueron
objeto de un secuestro express, un delito que los venezolanos sufrimos a
diario

Carlos Pujalte, embajador de México en Venezuela | Álex Delgado
La campaña mediática dirigida desde el imperio para hacer creer internacionalmente que en Venezuela la inseguridad es un problema que afecta a los ciudadanos de todos los niveles sociales tuvo, por desgracia, un "éxito" no sólo inesperado sino desesperante: el embajador de México, Carlos Pujalte, y su esposa fueron secuestrados cuando se dirigían a su hogar luego de compartir en una fiesta privada con amigos y relacionados, como es normal entre los representantes diplomáticos.
La "sensación de inseguridad" que reina en Caracas, como la calificó para su eterna desgracia y burla histórica la defensora del puesto, se materializó de repente en un grupo de secuestradores que, sin mediar cortesía ni respeto alguno, se le encimaron a la pareja de diplomáticos mexicanos con armas de fuego de alto calibre, parecidas a las que usan los grupos parapoliciales que operan en los barrios del oeste haciéndose pasar por revolucionarios.
De esa manera, el embajador Carlos Pujalte y su señora esposa Paloma Ojeda fueron objeto de un secuestro express, un delito que los venezolanos sufrimos a diario pero que, en este caso, se torna más penoso y angustiante porque se trata de representantes de un país amigo al cual debemos la mayor protección y brindarle la seguridad debida.
Desde la medianoche del domingo, cuando fueron secuestrados en la urbanización Country Club, tanto el embajador Pujalte como su esposa permanecieron en poder de un cuarteto de malandros de la peor especie. Se trata de una humillación sin precedentes y que nunca debió ocurrir pues en países que están en guerra o en crisis de violencia social, los embajadores y sus familias son protegidos de manera constante y profesional.
Y en Venezuela, que se sepa, la única guerra declarada es la del Gobierno contra la clase media y los sectores populares que ponen los muertos cada día porque están indefensos ante al hampa y no cuentan con la protección de la Policía Nacional Bolivariana, convertida hoy en un cuerpo represivo que es capaz de arremeter contra niños y madres indefensas en las afueras del Palacio de Miraflores.
Esperamos que las actuaciones del Ministerio Público sean rápidas y eficientes, de acuerdo con la importancia del caso, tal como se anunció en un comunicado oficial de la Fiscalía. También allí se reveló que "el diplomático y su esposa fueron liberados por los secuestradores cuatro horas después en el sector Las Mayas, al oeste de Caracas" y que el vehículo del embajador estaba estacionado en un barrio cercano al sitio donde ocurrió el secuestro.
La actitud de la Fiscalía es la correcta porque estos hechos no deben permanecer en el misterio, sino más bien ser informados rápida y oportunamente a los medios de comunicación para evitar especulaciones y suspicacias. De hecho, México "reconoció los esfuerzos de las autoridades para localizar al embajador Pujalte y su esposa". Así debe ser.