10 años de dictadura
30-Ene 06:23 am|Ignacio Serrano

Con un triunfo 3-1, los felinos superaron a Tiburones de La Guaira en Maracay | Henry Delgado
Aragua conquistó la novena corona de la franquicia a los 10 años exactos del inicio de su dictadura. Ayer, en un repleto estadio José Pérez Colmenares y con otra sólida demostración de pitcheo de Yorman Bazardo y sus "nasty boys", los Tigres superaron a los Tiburones 3 carreras por 1 en el sexto juego de la final, para asegurar el título y alargar la más brillante zaga de éxitos que haya ocurrido en este beisbol.
Ningún otro club ha ganado cinco campeonatos en un lapso de una década. Los felinos llevan seis en tan sólo nueve campañas, a partir de 2004, y sólo han faltado a una final en las últimas 10 que se han jugado.
"Este equipo tuvo muchas cosas personales con las que lidiar: la muerte de Rosman (García), el secuestro de Wilson (Ramos), las lesiones de (Alex) Romero y (Ronny) Cedeño", recordó el manager Buddy Bailey, que está a un cetro de igualar a Regino Otero como el piloto más ganador de todos los tiempos en el circuito. "Jugamos con un montón de peloteros sin nombre, que se hicieron un nombre allá afuera".
García estuvo presente en todo momento, con su camiseta colgada en el dugout, su rostro sonreído iluminando la pantalla gigante y en los gritos de la gente.
"Rosman, Rosman, Rosman", coreó la asistencia, cuando comenzó a celebrar. El lanzador cumplía ayer un mes exacto de su partida y una pancarta en las tribunas vaticinó en cifras que el pitcher enviaba su bendición: 33 victorias en la eliminatoria, 10 en la semifinal y 4 en la final suman 47, el número del derecho, en cuyo lócker todos derramaron champaña, cuidando no apagar la vela que ardía allí.
"Rosman nos dijo que clasificar y no lograr el campeonato sería un fracaso", señaló el relevista Francisco Buttó, llorando.
"No fue un fracaso, hermano. Aquí está el título".
Las lágrimas abundaron durante la celebración. Víctor Moreno, Alex Núñez, Héctor Giménez y muchos otros dejaron fluir la tristeza en medio de la alegría. Afuera, los aficionados se fotografiaban junto al enorme número 47 pintado detrás del home o tocaban la pintura blanca con veneración.
La Guaira fue un gran adversario en una linda jornada de beisbol. Sin Alex Cabrera, la última baja de esta zafra, y con Matt Klinker sobre la loma, los salados permitieron tres anotaciones en el tercero que decidieron el partido.
Klinker no fue el mismo del segundo duelo, cuando superó a Bazardo con claridad. Dejó tres en las bases en el inning dos y se hundió luego, al permitir sencillos empujadores a Giménez y Edgardo Alfonzo, más un elevado productor de Ramos.
Desde allí hasta el noveno sólo hubo pitcheo y buena defensa, zambullidas de Goyito Martínez y Jorge Cortés, dominio de Bazardo, Rómulo Sánchez, Wilfredo Ledezma y José Mijares. Pero a Mijares se le perdió el último out y se desató la emoción.
Los escualos llenaron las bases con dos hits y un boleto.
Bailey dejó hacer a su cerrador, esperando que impusiera sus galones, pero la ansiedad de salvar su primer juego de campeonato le jugó una mala pasada al zurdo, que también boleó al emergente Rafael Álvarez para terminar con el blanqueo.
Moreno relevó entonces y obligó a José Martínez a rodarla por tercera, para terminar con todo. Era como si García hubiera querido que su compadre y hermano del alma fuera el centro de la celebración.
"Aquí no hay héroes, somos un equipo y todos pusimos un poquito para hacer algo grande", proclamó Giménez. "Por eso somos los campeones de Venezuela y nos vamos a la Serie del Caribe".