Y la policía rojita. El Chorro
28-Ene 06:28 am|El Nacional
La gente que manifestó en la esquina de El Chorro no estaba armada, no
significaba peligro inminente alguno porque a la vista de todos sólo
contaban con sus gestos y sus gritos de angustia
En el propio perímetro de seguridad de Miraflores, en el centro del poder rojo rojito, es decir, en la esquina de El Chorro de Caracas, la revolución se chorreó toda, al punto de que sin misericordia ni contemplación alguna mandó a la Policía Nacional Bolivariana a que arremetiera no contra el hampa ni la inseguridad, sino contra decenas de mujeres con sus niños en los brazos que sólo exigían que se les entregaran las viviendas que el presidente Chávez les había prometido en uno de sus tantos discursos demagógicos.
Que un cuerpo policial que gozó de cierta credibilidad entre la población actúe hoy contra madres indefensas nos dice bien de cómo el simple hecho de colocarle el remoquete de "bolivarianas" las ha convertido en un brazo armado de la represión contra los sectores más desvalidos de la población.
Hoy no son un brazo policial que se rige por códigos estrictos de actuación que tienen que ver con el honor y el respeto a la hora de actuar, sino que su escala de valores está sometida a las diversas formas de represión del régimen bolivariano, ya sea para arremeter contra los pobres que salen a manifestar por una vivienda, o contra la clase media que pide seguridad en las calles y en sus urbanizaciones. Ahora por quítame allá estas pajas salen armados hasta los dientes para enfrentar a gente indefensa.
La gente que manifestó en la esquina de El Chorro no estaba armada, no significaba peligro inminente alguno porque a la vista de todos sólo contaban con sus gestos y sus gritos de angustia. ¿Por qué la Policía Nacional Bolivariana salió a combatirlas? La lección que todos debemos aprender de esta conducta represiva de la Policía Nacional Bolivariana en el centro de Caracas es que no estamos ante un cuerpo policial al servicio del pueblo sino de una parcialidad política que la utilizará según su conveniencia, ya sea en función de los intereses partidistas del PSUV, o de los militares rojitos que están en el poder en Miraflores. Pobre y miserable destino el de una policía que se había concebido como un cuerpo con jurisdicción nacional, para actuar con profesionalidad y destacarse por no depender de los caprichos del poder, como ha ocurrido en el pasado.
Cuando la Policía Nacional Bolivariana arremete contra mujeres y niños en el centro de la ciudad se destruye a sí misma, porque la esencia de su actuación debe ser siempre el orden y el cumplimiento de la ley. Al producirse un hecho como el de la esquina de El Chorro quienes deben dar la cara no son los policías sino los burócratas chavistas que han incumplido sus promesas.
En esos momentos se debe, sin duda, mantener el orden sin excesos represivos pero lo primordial es que las autoridades civiles dialoguen con los manifestantes, escuchen sus reclamos y establezcan un calendario sincero para las soluciones.