Rocío y su hija
21-Ene 06:48 am|El Nacional
La especialista en cuestiones relacionadas con la Fuerza
Armada, Rocío
San Miguel, se vio obligada a acudir a la Comisión Interamericana de
Derechos Humanos para solicitar medidas de protección para ella y su
hija

Rocío San Migual acuidió a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos para solicitar medidas de protección para ella y su hija | Sandra Bracho
Aunque parezca insólito y
demuestre una actitud cobarde de parte del sector militar rojito, Rocío
San Miguel, especialista en cuestiones relacionadas con la Fuerza
Armada, se vio obligada a acudir a la Comisión Interamericana de
Derechos Humanos para solicitar medidas de protección para ella y su
hija.
Así como lo están leyendo en este momento: su hija, una menor de edad
que sólo la locura del discurso de odio lanzado y difundido desde
Miraflores puede intentar hacerle daño si alguien, de los tantos locos
armados que maneja este régimen, se le pasa la mano y se le ocurre
actuar "espontáneamente".
Años atrás, los chavistas de La Piedrita se acercaron a la casa donde
habitaba María Teresa Castillo y lanzaron bombas lacrimógenas, con lo
que pusieron en peligro a una anciana y digna militante de izquierda.
Hubo que mudarla para protegerla de los vándalos subvencionados,
presuntamente, por una de las altas figuras del Parlamento.
Nadie está protegido de estas bandas que cuando no maltratan a alguien
de las filas democráticas, entonces se ensañan contra la gente que
vive en el 23 de Enero o se declaran la guerra entre ellos por el
control de las zonas para ofrecer "protección" como los gángsters en
Chicago.
De manera que están más que justificadas las medidas de protección
solicitadas internacionalmente para ella y su hija, porque le van a
hacer daño moral y material a esa adolescente si atentan contra la
vida de Rocío San Miguel y matan o hieren de paso a quien nada tiene
que ver con este tsunami de odio que ha lanzado el jefe del Estado
contra el resto de los venezolanos que, aún siendo simpatizantes
chavistas, no aceptan esta suerte de guerra a muerte decretada por el
máximo jefe del partido en el poder, que es un comandante de escasos
combates y mayúsculas derrotas. De allí su permanente necesidad de ser
héroe a como dé lugar por encima de los códigos militares.
De alguna manera ello ayuda a comprender por qué insiste en repetir la
consigna del movimiento chavista de dividir el país entre pobres y
ricos, como si los militares en su totalidad compartieran esa batalla
ficticia, sin base alguna en la realidad y mucho menos como parte de
los proyectos personales de los oficiales que, casualmente, buscan en
la carrera militar no ser ricos pero sí dejar de ser pobres, poder
educar a sus hijos, mejorar la condición de sus padres y acceder a
posiciones de mando que les permitan aplacar la miseria, combatir la
corrupción y desterrar el narcotráfico colombiano que está
corrompiendo a los jóvenes en los barrios.
Los miles de militares decentes saben que sin el tráfico de drogas,
apadrinado por las FARC y el ELN, la violencia no tendría la altura y la
destrucción de valores y de vida que existe hoy en los barrios y en
las calles de Caracas. De esa FAN honesta y democrática depende la vida
de la hija de Rocío San Miguel y de tantos otros venezolanos que son
asesinados por la narcodelincuencia.