Secuestrado el dueño de Casa Cortés desde el sábado
20-Ene 08:15 am|Sandra Guerrero
Se llevaron a Juan Cortés Pérez cuando se dirigía a su negocio en
Altamira. Este martes se comunicó con sus familiares vía telefónica
El empresario Juan Cortés Pérez, de 65 años de edad, de origen gallego y dueño del restaurante Casa Cortés, en la quinta La Alambra, en la sexta avenida, entre tercera y quinta transversal de Altamira, Chacao, desapareció desde el sábado pasado, y sus familiares no se equivocaron cuando sospecharon que había sido plagiado.
Los secuestradores confirmaron la presunción cuando permitieron que Cortés, padre de dos hijas, estableciera contacto este martes con su esposa. En ese diálogo dijo que está bien.
Aunque ya se produjo una comunicación, aún los plagiarios no han fijado el monto a pagar por el rescate. Volverán a llamar para iniciar las negociaciones, dijo Antonio Cortés, hermano del empresario, a Europa Press. Éste confirmó que el secuestro fue el sábado, cuando el hombre se dirigía a su negocio en Altamira.
Cortés, su esposa de origen gallego y una de sus hijas residen en esa urbanización. Su otra hija estudia en Barcelona, España. El empresario llegó a Venezuela en 1965 y antes vivió un año en Francia. Es oriundo del municipio de Cambre, en La Coruña.
La familia Cortés tiene reserva con los detalles del plagio y no han denunciado en el Cicpc, que es además es una exigencia del grupo de plagiarios.
"En cuanto menos hablemos es mejor", dijo el hermano del cautivo.
Antonio Cortés ha expresado su confianza en que "todo saldrá bien". Cortés fue plagiado por dos hombres que lo sometieron y lo introdujeron en una camioneta. Este vehículo tenía custodia por dos motos. José Peña Pérez, primo de Cortés, manifestó que con anterioridad la Casa Cortés había sido objeto de un asalto, reseñó la agencia Efe.
El 2011, el Consulado de España recibió unas veinte denuncias de plagios de nativos de ese país en Venezuela.
La mayoría de los agraviados no formulan sus quejas en el Cicpc.
No descartan que Cortés haya sido seguido por varios días por la banda que se lo llevó, y presumiblemente también estos plagiarios habrían analizado sus movimientos así como pudieron haber incursionado en el establecimiento comercial para observar su desenvolvimiento. Tampoco se descarta la hipótesis de que alguien cercano al empresario haya suministrado suficiente información sobre sus actividades y los montos de dinero que percibe Cortés por las ventas en su local para que cometieran la fechoría.