Secuestro y ETA
20-Ene 06:29 am|El Nacional
Sólo ellos, los prominentes chavistas, tienen derecho de portar armas,
en especial pistolas Glock, tan queridas y adoradas por los malandros

Funcionario apresa a un delincuente | Prensa Mpprij
Los secuestros en Venezuela ya son parte de la vida diaria de los venezolanos, pero lo que es inconcebible es que las autoridades policiales se declaren en huelga de brazos caídos cuando se trata de un ciudadano común y dejen este delito en manos del azar o del ruido que causen los medios de comunicación.
Lo contrario ocurre al ser plagiado un miembro del Gobierno o sus familiares cercanos: entonces parece que se les encendiera un cohete en dios me salve el lugar, porque salen corriendo a buscar a los malandros y casi siempre los matan o dejan a uno vivo para que cuente lo que sabe.
Desde luego que esta práctica policial deja mucho que desear porque, en primer lugar, discrimina a los ciudadanos en función de su alta presencia pública correspondiéndola y discriminándola con la velocidad de la respuesta y el castigo policial. En segundo lugar, se observa que la mayoría de los funcionarios públicos rojo rojitos disponen de una serie de escoltas provistas de armas de alto poder de fuego.
¿Qué significa esto? Pues que el derecho a la vida, al tránsito seguro por las ciudades y carreteras, de retirar dinero de los bancos y cobrar las pensiones de vejez de manera segura, está supeditado a ser alto funcionario del gobierno rojo rojito. Sólo ellos, los prominentes chavistas, tienen derecho de portar armas, en especial pistolas Glock, tan queridas y adoradas por los malandros.
El grueso del pueblo chavista carece de esa protección y está expuesta a las matanzas de las bandas armadas que pululan en los barrios donde, según dicen en Miraflores, está el pueblo que lo apoya. Falso de toda falsedad: allí la gente quiere paz y seguridad y no bandas armadas afines al oficialismo.
Si el Gobierno, tal como afirma, controla los barrios ¿cómo es posible que no establezcan zonas de seguridad para los habitantes que votan por el PSUV y dejen que los maten cuando regresan de su trabajo en busca de descanso luego de una larga jornada? Pero ¿qué sucede cuando un alto funcionario chavista regresa a su casa? Pues va acompañado de escoltas bien armados que lo dejan tranquilito en su hogar. Pero esos guardaespaldas regresan a sus barrios y son asesinados cuando los emboscan para robarle la moto o la pistola Glock que portan para proteger a su jefe.
Y lo peor: hace un par de días asesinaron al escolta de Cubillas, un prominente miembro de ETA, la organización terrorista vasca, buscado por Interpol y protegido por el Gobierno de Venezuela. Mientras tanto, fue secuestrado el empresario Juan Cortés, "de origen gallego y residente en Venezuela".
Según la agencia EFE, Cortés regenta el reconocido restaurante Casa Cortés de Caracas y tiene dos hijas, una de las cuales cursa estudios universitarios en Cataluña. Es una persona muy apreciada por los venezolanos y cualquier cosa que le pase será objeto del repudio público. Si ETA está metida en esto o si la FARC y el ELN colombianos aparecen involucrados les caerá la condena general de los venezolanos.