Cadena militar
19-Ene 06:51 am|El Nacional
Es posible pensar que la distinción no fuera tanto a la Fuerza Armada, sino que es como un desagravio a quien ahora le tocará dirigirla, el general en jefe Henry Rangel Silva

Hugo Chávez a su regreso de Cuba tras recibir quimioterapia | Cortesía: Prensa Miraflores
La larga cadena a la que nos sometió el presidente Chávez con motivo de la toma de posesión del nuevo ministro de la Defensa, después de habernos hecho padecer la semana anterior diez horas de su desteñida perorata, es una nueva vuelta de tuerca hacía la primacía que tiene lo militar en el actual gobierno.
Hasta ahora, el ministerio que agrupa al estamento militar es el único que ha recibido tamaña distinción. Porque a pesar de la cantidad de cadenas realizadas, la mayoría para tratar temas sin importancia, no recordamos que se haya escenificado una alrededor de la asunción al puesto de un nuevo ministro de educación, de salud o de economía. Ni al favorito Rafael Ramírez, que ostenta dos cargos claves, le han conferido esos honores.
Para que no queden dudas sobre el carácter militar del régimen, el dedo omnipotente del primer magistrado seleccionó a otro ex compañero de armas golpista para encabezar el Poder Legislativo, el cual debiera ser un templo del civismo.
A la vez, relegó a los civiles más destacados de su entorno a disputar elecciones regionales en lugares en donde tienen todas las de perder y en las cuales, aun en caso de ganar, sólo tendrían el menguado poder que el afán centralista del jefe todavía no le ha quitado a las gobernaciones. Es difícil concebir que a algunos de ellos se les conceda el honor de una cadena.
Es posible pensar que la distinción no fuera tanto a la Fuerza Armada, sino que es como un desagravio a quien ahora le tocará dirigirla, el general en jefe Henry Rangel Silva, quien ha sido señalado nacional e internacionalmente por la prensa de participar presuntamente en todo tipo de delitos, incluso algunos supuestamente relacionados con el narcotráfico y la guerrilla.
Como ese tipo de actividades son las que deberían combatir los militares, limpiar la imagen del nuevo superior parecía indispensable, en especial frente a Colombia. Y, además, aclarar que quienes dan crédito a esas acusaciones odian a la FAN como un todo. Así lo entendió el imputado, quien declaró enfáticamente en su discurso: "Este soldado no cederá ante el chantaje ni presión de ningún tipo. Estaremos unidos ante ataques construyendo la patria socialista".
Pero es más probable que el despliegue y la pompa que se transmitió en cadena nacional tengan como objetivo subrayar que la revolución y su jefe consideran que el socialismo y el ejército son una misma cosa. Con lo que quedarían fuera del movimiento los obreros, como se observa en los conflictos laborales con las empresas básicas de Guayana y Pdvsa.
Y con ello se declara que el socialismo como movimiento de los trabajadores es cosa del pasado. Porque el socialismo del siglo XXI es de las fuerzas armadas rojitas, unidas en torno al Presidente y mandadas por un general en jefe "calumniado por la CIA". Para decirnos eso fue la cadena y para advertirnos, además, de los fantasmas de un autogolpe si la oposición llega a ganar.