Enjaulados en un carro
18-Ene 07:47 am|Maolis Castro
Los González Yánez, igual que muchos otros dueños de vehículos, deben sortear los huecos y el tráfico. En video: Enjaulados en un automóvil

Jackeline Yánez y sus 2 hijos deben agarrar atajos para intentar evadir el tráfico en El Valle | Omar Veliz
Los vehículos se han inmovilizado durante unos minutos en la autopista Valle-Coche. Como por inercia, Jackeline Yánez fija su mirada en el espejo del vehículo que conduce, se retoca el cabello, deja reposar las manos sobre las piernas y entabla una conversación con los dos hijos. "Manuel (el menor) debería desayunar. Seguramente llegará tarde al colegio y no estará abierto el comedor. Ya llevamos 30 minutos en el tráfico y esto no se mueve; debemos aprovechar el tiempo", dice.
María Alejandra González, hija de Yánez, confiesa que el carro es una especie de hogar móvil. Allí guardan carteras, ropa, una almohada y otros artículos que pueden convertir el vehículo en un lugar confortable. "A veces uno se cambia aquí, se maquilla o arregla. Y, como dice mi mamá, se comparte en familia", destaca.
La carrera de la familia González Yánez comenzó ayer, antes de que aclarara el cielo, a las 6:20 am, en su vehículo Chevrolet Corsa. Salieron del garaje de su casa, en Los Jardines de El Valle, como ahuyentados por algún espanto. Los cinco minutos de retraso fueron el augurio de que tendrían que sostener una contienda contra el tránsito. "Hoy hemos salido muy tarde. La hora ideal es las 6:00 am o 6:15 am; luego comienza esta pesadilla", sostiene Yánez.
El reporte del tránsito que escuchan por radio no amilana a Yánez. El triple choque en Santa Mónica, urbanización cercana a El Valle, que fue levantado rápidamente por los fiscales, formó un embudo en el oeste de la ciudad en menos de 15 minutos. "No me gusta meterme en el hombrillo, pero lo haré. Luego pasaremos a los canales", dice.
Los vehículos particulares son una pieza más en el rompecabezas del tráfico de Caracas. En las vías coinciden con autobuses, motociclistas y vendedores ambulantes.
"Aunque pudiéramos irnos en transporte público, el Metro, preferimos el carro propio.
Uno se puede trasladar más seguro y cómodo a cualquier punto y nos ahorramos tropezones. Pero también sufrimos por las colas, huecos e, incluso, por el hampa. Los motorizados son una cosa seria. A veces golpean el espejo retrovisor y yo les digo mis cosas bajito, dentro del auto. La gente se vuelve mal educada en las colas, no ven si hay niños, mujeres o ancianos", indica.
Son las 7:20 am en la autopista Valle-Coche y los motorizados que transitan por el canal lento, al lado del hombrillo, rozan los automóviles. Al igual que la mujer, ningún conductor se atreve a reclamarles.
Aunque no ha sufrido asaltos en el vehículo, recuerda haber visto varios. "Uno siempre va ligando que no te vean, que no te atraquen. Van tocando las ventanas de los carros para robar a conductores", relata.
Sus percances en la vía han sido menos violentos. Sin embargo, Yánez ha tenido que reparar su vehículo en varias ocasiones debido a la prisa de otros conductores. "Me han chocado dos veces. Una vez lo hizo un camión de basura y otra, una mujer que se dio a la fuga, pues decía que estaba muy apurada y no tenía tiempo para esperar a los fiscales".
Sobre altorrelieve. Los conductores transitan con mucho cuidado en hileras por las avenidas Intercomunal de El Valle y Andrés Bello. Algunos tramos son similares a altorrelieves.
"¿Ves? Aquí, en la avenida Andrés Bello, hay un hueco que no estaba el lunes. Tenemos que esquivarlos porque el costo puede ser grande", señala.
Antes de que Yánez llegara al colegio de su hijo, en San Bernardino, dejó atrás cuatro troneras. "Creía que íbamos a llegar tarde y la escuela estaría cerrada. Vamos a esperar que abran el portón. Son casi las 7:45 de la mañana. A pesar de todo, ha sido un milagro llegar a esta hora", susurra.