Robos de futuro
17-Ene 06:26 am|El Nacional
Cuando el Presidente afirma que la economía creció 4% es como si dijera que un enano ha alcanzado esa estatura en un año

Hugo Chávez Frías, primer mandatario de Venezuela | Jorge Silva
Trece años después de su llegada al poder, el Presidente de la República desvaría horas enteras ante la Asamblea Nacional sobre los alcances de su revolución bolivariana. Dice y afirma, con cara de vendedor de carros usados o como el ex militar capturado por estafa por ofrecer casas populares a la gente para sacarle plata, que su gobierno ha cumplido con cada una de sus promesas y que hoy, más que nunca, la felicidad está al alcance de la mano.
En verdad, de mentirosos está lleno el mundo y en Venezuela esa sentencia se cumple con una rigidez imperiosa. Cuando el Presidente afirma que la economía creció 4% es como si dijera que un enano ha alcanzado esa estatura en un año. Pero ¿cuánto medía el enano y qué significa en centímetros ese crecimiento? Ese es el misterio de los tantos por cientos que maneja el Gobierno como una manera de engañar tontamente a la gente.
Está bien que el enano haya crecido 4% pero ¿qué significa específicamente en términos reales cuando el enano ha decrecido su estatura anteriormente en varios centímetros años atrás? Lo real es comparar cómo el crecimiento actual compensa la disminución clara y pronunciada en los tantos meses pasados y que tienen un peso específico en la consideración del crecimiento del país.
Hemos quizás crecido, por decir algo de acuerdo con el BCV, pero hemos decrecido paulatina y peligrosamente en nuestro crecimiento real. No podemos afirmar que la economía se abre hacia un futuro promisorio, que el país volverá a crecer y se repartirá la riqueza según nuestras necesidades. Lo que sí podemos afirmar es que la riqueza de Venezuela está encontrando nuevos dueños, muchos de ellos vinculados al poder militar como fuente principal de acumulación de capital.
Cuesta imaginar que este Gobierno odie, repudie y condene al general Páez porque consolidó la riqueza de los militares y un sector de la oligarquía, cuando hoy se está llevando a cabo lo mismito, es lo que está haciendo Miraflores dándoles a los militares rojitos iguales privilegios que aquellos que sucedían a Páez. Basta hacer una auditoría sobre las tierras que hoy poseen los generales y coroneles para darse cuenta como se han vuelto terratenientes.
Lo que la revolución bolivariana ha hecho no es otra cosa que adjudicar tierras a quienes no estaban preparados para trabajarlas y, del resto, dárselas a militares amigos y a terratenientes de nuevo cuño que sólo buscan obtener créditos a bajos intereses para luego convertirlos en dólares a bajo precio.
Pedir un crédito hoy al Gobierno nacional, si quien lo pide es rojo rojito, es convertir un proyecto agrícola en una inversión con inmensas ganancias en dólares. De esa manera se siembra el petróleo de Pdvsa, y el resto de presupuesto nacional. Se siembra el petróleo en los bolsillos de una mafia de vivos. Se siembra en la pobreza.