Viernes, 25 de mayo de 2012 • CARACAS/VENEZUELA
La delincuencia convirtió San Agustín en un territorio fantasma
15-Ene 09:22 am|Angélica Lugo
Una vecina del barrio pasa hasta cinco días sin ir a su hogar si hay homicidios. Las bandas delictivas operan libremente en la zona, la cual no cuenta con patrullaje policial nocturno Vea: San Agustín del Sur, una comunidad cercada por la violencia
Barrio San Agustín del Sur
Barrio San Agustín del Sur | Raúl Romero/El Nacional
Eran las 5:50 am del lunes del 9 de enero cuando Carolina Yánez salió de su casa, en el sector El Manguito de San Agustín del Sur, para utilizar el Metrocable que empieza a operar a las 6:00 am. Lo hace así religiosamente todos los días, pero en las noches no sabe si puede subir a su casa porque la agenda de la comunidad es impuesta por los delincuentes del barrio.

El temor y la zozobra de los pocos habitantes que caminaban por las calles se percibían en los rostros. Pocos se atrevían a mirarles a la cara a personas ajenas a la comunidad. El sábado antes del amanecer habían sido asesinados tres jóvenes pertenecientes a los Santaella (un grupo familiar muy conocido). La tensión cobró más fuerza ese lunes en la noche, cuando a las 8:30 pm se registró un doble homicidio que vecinos y funcionarios del Cicpc vinculan con el anterior crimen.

Esa noche, después de recibir varios mensajes de texto de sus vecinos con la noticia, Carolina decidió no subir a su casa y pernoctar prolongadamente en casa de una amiga, como hace cada vez que ocurren homicidios donde habita.

"Seguro el viernes todos volveremos a nuestras casas sabiendo que nos puede agarrar una bala perdida o que podemos quedar atrapados en la línea de fuego. Allí, cuando matan gente, las personas no suben a sus casas. Yo he pasado hasta cinco días fuera de mi vivienda. Pero la gente olvida rápido y después se ponen a escuchar música y a tomar como si nada", aseguró la mujer.

En San Agustín hay personas que para huir de la violencia han puesto en venta sus casas y sólo van al barrio para mostrarlas. Otros simplemente abandonan sus hogares. Aunque no existe un registro para saber cuál es el promedio de familias que se han ido de la comunidad, las calles demuestran que cuando hay homicidios la zona es un barrio fantasma.

"Tengo 50 años viviendo aquí y con esta violencia no puede nadie. El Gobierno desalojó a las personas que vivían en zona de riesgo y les dio apartamentos en Terrazas del Alba y allí se ve de todo. Venden droga, matan y roban. A las torres les dicen Rodeo I, II y III.", dijo una señora que por temor a que la maten nunca denunció el asesinato de un familiar ni el de dos de sus vecinos.

El 10 de enero los familiares de los Santaella velaron y enterraron a las víctimas en el Cementerio General del Sur, con actividades que los difuntos disfrutaban cuando estaban vivos. Les cantaron canciones, bebieron anís y jugaron con una pelota de baloncesto alrededor de las urnas.

En el barrio, cuando eran las 4:30 pm de ese día, se escucharon varias ráfagas de tiros en el mismo sector donde vive Carolina. A esa hora, ya los vecinos estaban resguardados en sus casas. Unos con temor, otros con naturalidad. Y es que el éxodo de personas y la falta de presencia policial, sobre todo por las noches, son los primeros aliados de las bandas que operan en la zona.

Desde las alturas de San Agustín del Sur se sentía que la ciudad estaba despierta con el típico ruido de las cornetas, pero en la barriada reinaba el silencio que acompaña el toque de queda que prácticamente no tiene horario.

Momentos de una noche. Los callejones oscuros acompañan la soledad de las noches, pues la mayoría de los faros han sido apagados por las balas de las bandas delictivas. Sin luz, tienen más control de sus víctimas. A ese factor se suman las casas que fueron desalojadas, por estar en zona de riesgo.

Los residentes a veces se despiertan por el ruido de los disparos que forman parte de la cotidianidad y en medio de estos escenarios, algunos niños se divierten desde la ventana de sus casas, al ver los enfrentamientos entre las bandas.

A cualquier hora del día los grupos delictivos van organizando alcabalas para controlar que nadie pise su territorio. Con silbidos, todos se van reuniendo para formar una barrera. La venta de droga, en su mayoría es perico, piedra y marihuana, se realiza libremente y aunque los funcionarios de la Policía Nacional hacen guardias nocturnas, nunca salen de las estaciones del Metrocable.

A las 9:30 pm, ocho agentes policiales permanecían dentro de la estación La Ceiba, pero en ningún momento salieron de las instalaciones. "Yo no pienso recorrer esos callejones, son muy peligrosos", comentó un oficial de la PN que no se percató de la presencia del equipo reporteril.

El Metrocable, que es el único medio para transportarse que utilizan los residentes del barrio desde hace dos años, presta servicio hasta las 10:00 pm.

Después de esa hora, en San Agustín del Sur sólo transitan quienes creen tener el control de la barriada.

El negocio de las armas. Hace 22 años, San Agustín del Sur ya era considerado zona roja y sus habitantes convivían con la violencia. Sin embargo, cuando la Policía Metropolitana realizaba operativos lograba incautar armas que en su mayoría eran de fabricación casera. Con el pasar de los años la situación se ha recrudecido. Actualmente los funcionarios evitan enfrentarse con los delincuentes, que cuentan con armas de fuego más sofisticadas.

La comunidad no olvida cómo a finales del 2011 mataron a "Papita", el principal líder del barrio, a quien le quitaron la vida por un AR-15, un fusil de origen estadounidense que acepta variedad de cargadores con diferentes capacidades y al que puede instalársele punteros láser y mira telescópica.

Hablar abiertamente con los habitantes de la zona no es fácil. Muchos por temor prefieren aceptar la impunidad antes que arriesgar más de lo que ya hacen todos los días con sólo vivir allí. Unos más valientes aprovechan para unir sus voces y pedirles ayuda a las autoridades. Exigen presencia policial a gritos: "Queremos que los policías se instalen las 24 horas.

No que pasen rápido en el día y nos dejen solos en este submundo", dijo un vecino del sector La Ceiba.
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