
Hallazgos publicados en la revista ‘Proceedings of the National Academy of Sciences’ arrojan nueva luz al analizar el hábito de trotar o caminar rápido. Según el estudio, al trotar, los músculos de la pantorrilla trabajan más eficientemente y el cuerpo deriva más energía. Por el contrario, al caminar, el músculo de la pantorrilla se elonga cada vez más, pero entrega menor energía al cuerpo.
“Este trabajo es muy interesante, pues en el fondo da una explicación muy lógica al hecho de por qué uno puede caminar rápido sólo hasta una velocidad y sobre ésta es mejor trotar, ya que la eficiencia muscular (de algunos músculos, no de todos) mejora, haciendo el trabajo más fácil y eficiente desde el punto de vista del gasto energético del músculo”, comenta el doctor David Figueroa, traumatólogo de Clínica Alemana.
Análisis del efecto de los movimientosEn el caso particular del músculo gastrocnemio, explica el especialista, al caminar rápido se acortan y elongan con más rapidez y velocidad -ya que se exacerba el movimiento “punta y talón”-, disminuyendo los períodos de recuperación y la capacidad del músculo de producir grandes fuerzas. Esto a corto plazo producirá una fatiga muscular. “Sin embargo, al comenzar a correr, en forma paradójica, el músculo se acorta a una menor velocidad, lo que da espacio a un mejor trabajo del músculo en términos de fuerza y fatiga muscular”.
No obstante, Figueroa precisa que el estudio está realizado sólo en un grupo muscular, por lo que no se pueden sacar conclusiones para el resto de los músculos.
Tampoco se puede decir que siempre vaya a ser mejor trotar que caminar, sobre todo en poblaciones que no hacen deporte habitualmente y en las cuales caminar sí es una buena alternativa (como los adultos mayores o los pacientes cardiovasculares).
Al respecto, el doctor Roberto Negrín, traumatólogo de la Clínica Las Condes, agrega que “los beneficios de trotar versus caminar son relativos, ya que no todas las personas están en condiciones. Para trotar se necesita una muy buena condición muscular, ya que el músculo es un amortiguador de la rodilla y el tobillo, lo que ayuda a que estas articulaciones no reciban tanto impacto”.
La pisada y el calzadoUn factor determinante lo aporta conocer el tipo de pisada y el calzado que se utiliza para trotar, ya que eso no sólo favorece el rendimiento, sino también disminuye el riesgo de problemas. “Los zapatos es lo más importante para prevenir lesiones en el trote; por eso, debe ser un calzado que pueda recibir el impacto”, dice Negrín.