Socialismo informal
13-Ene 06:21 am|El Nacional
El empleo informal abarca las actividades más variadas, desde la abnegación hasta la delincuencia. Ha crecido 24,4% en 13 años

Muchos optan por acudir a los buhoneros para huir de la inflación | Katiuska Hernández / El Nacional
Una de las maneras de describir el socialismo sin entrar en disquisiciones ideológicas es definirlo como aquel sistema que les garantiza a todas las personas, en edad de trabajar, un empleo formal que a su vez les provea un ingreso para asegurar su subsistencia. Tal fue el caso de la Unión Soviética y los otros países que experimentaron el socialismo real.
Por eso en sus economías podían enfrentar muchos problemas pero no se presentaba, oficialmente, el fenómeno del desempleo.
También fue el caso de Cuba hasta meses recientes, cuando el hermano menor decidió hacer cambios y dejó sin empleo de un plumazo a más de medio millón de trabajadores del Estado.
Si aplicáramos el criterio anterior al llamado socialismo del siglo XXI que proclama adelantar, el gobierno bolivariano no pasaría la prueba. En efecto, según datos oficiales, en Venezuela, para diciembre de 2011, 885.149 personas se encontraban sin empleo y 5.660.523 debían rebuscarse la vida en el sector informal, en el cual no tienen garantía de mantener un ingreso ni cuentan con los beneficios de la seguridad social.
El empleo informal abarca las actividades más variadas, desde la abnegación hasta la delincuencia. Ha crecido 24,4% en 13 años, al pasar de 4,5 millones de personas en diciembre de 1999 a más de 5,6 millones al cierre de 2011. Y eso sin contar que para disimular el problema el Gobierno ha duplicado la burocracia en el mismo período.
Y sin contar tampoco que no se consideran desempleados los que reciben una "ayudita" de parte del fisco y no trabajan. De manera que si lo que se está construyendo es el socialismo, falta mucho por hacer. Al igual que lo que inventan con la mayoría de las obras públicas, el proyecto se queda en la primera piedra.
También de manera similar a las obras públicas, los planes paralizados se reanudan en año electoral. En el tema que nos ocupa, ahora se ha reconocido el grave problema del desempleo y del empleo informal y se ha lanzado una misión, muy similar a otras anteriores, con el nombre de Saber y Trabajo. El registro, que alienta la esperanza de los pobres antes de conducirlos al desengaño, empezará el 14 de enero.
Comenzará por los estados que tienen más votantes y se extenderá paulatinamente a los que tienen menos. Hasta que el Gobierno les asigne un empleo en unos proyectos futuros fabulosos, como el Plan Siembra Petrolera, que lleva 7 años de retraso, los inscritos recibirán una ayuda económica de 430 bolívares nuevos. De esta manera se intentará comprar votos, cada uno por 4.300 bolívares de los viejos, si contamos que faltan 10 meses para las elecciones. Mientras tanto, 6 millones y medio o más de venezolanos seguirán padeciendo el empleo precario o el desempleo.
Otra manera de identificar a los países socialistas era constatar que sus gobiernos siempre ganaban las elecciones con 99% de los votos. Pero ellos, por lo menos, les garantizaban un empleo formal.