Ortega tres
12-Ene 06:24 am|El Nacional
En la toma de posesión se puso de manifiesto que el Presidente nicaragüense también está más o menos solo

"Sí, lo prometo", dijo Ortega, al jurar respetar la Constitución y las leyes de Nicaragua. | Rodrigo Arangua
Anteayer tomó posesión por tercera vez de la Presidencia de Nicaragua el comandante Daniel Ortega Saavedra.
Es un personaje que ocupó la jefatura del Estado por primera vez entre 1985 y 1990, que fue derrotado en otras ocasiones, y que desde 2007 regresó al poder, dispuesto, como lo ha de demostrado ahora, a no dejarlo y a mantenerse en él contra viento y marea. Ortega violó la Constitución para allanar su camino, y no dejó de hacer nada de lo prohibido para quedarse en la presidencia.
El mandatario ratificó, por ejemplo, a los magistrados del Tribunal Supremo, cuando ya sus periodos habían expirado. Hizo lo mismo con el organismo electoral. Y con las Fuerzas Armadas. En una palabra, se metió a todo el mundo en el bolsillo. Y también se metió en el bolsillo grandes sumas de dinero que le llegaron desde Venezuela, como en anteriores ocasiones.
A su toma de posesión concurrieron pocos jefes de Estado, los de la zona, más el mandatario de Venezuela, su más generoso benefactor, y el presidente de Irán, Mahmud Ahmanideyad, que tiene muy pocos países que lo aceptan, pero que en Managua fue la figura de mayor relieve.
Ortega, viejo fruto de la Guerra Fría y del intervencionismo cubano-soviético en América Central, aprovechó la presencia del polémico visitante para echarle leña al fuego, atacar a Occidente, y apoyar los planes de desarrollo nuclear belicista de Irán.
De modo que Ahmanideyad no perdió el viaje. Fue elogiado por Daniel Ortega, y cuenta con toda seguridad con un aliado en esta parte del mundo.
Ahmanideyad puede decir ahora que no está solo. A Ortega, como a otros pocos mandatarios, le importan poco las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU, y está dispuesto a violarlas para acompañar al huésped, no quizás hasta el fin, pero hasta donde le pueda ser útil, porque así es Ortega.
En la toma de posesión se puso de manifiesto que el Presidente nicaragüense también está más o menos solo. La crónica registró con cierto asombro el episodio de Ortega y el príncipe Felipe, que cruzó el Atlántico en un gesto de cortesía para asistir a la ceremonia. El comandante abrazó a quienes estaban junto al heredero de la corona española, y como si no se diera cuenta saltó al siguiente.
Nadie piense que fue un lapsus, o algo aleatorio. Fue una expresión de la "ideología" y del talante del personaje. Una gracia para la galería. Abrazó fuertemente a Chávez y a Mahmud. Se supone que el príncipe no se ofendió por el gesto, sino que debió agradecerlo. "Así paga el diablo", debió pensar su alteza.
Ortega se aseguró la presidencia hasta el año 2017. Nicaragua navegará en la nada. El comandante no tiene planes ni propuestas. Depende de las gracias que llegan de países como Venezuela, y con toda seguridad, de Irán. Antes de la toma de posesión ya había declarado que Nicaragua solicitaría un préstamo de 100 millones de dólares. Es probable que los haya conseguido ahora, y que nunca los pagará.