Arepas y bombas
10-Ene 06:21 am|El Nacional
Un demoledor trabajo de investigación de El Nacional demostró que las fábricas iraníes en Venezuela son más falsas que la sonrisa de un vendedor de carros usados. Arepas de aire

El presidente de Irán, Mahmud Ahmadineyad, durante su reciente visita a Venezuela | AVN
Como a los periodistas de El Nacional nos está prohibido asistir a las conferencias de prensa del Presidente de la República y de sus invitados, casi siempre nos vemos obligados a seguir los despachos de las agencias internacionales de noticias cuyos periodistas sí son convocados a esas reuniones. Por fortuna, en Venezuela contamos con excelentes corresponsales, algunos de ellos extranjeros y otros venezolanos, de cuya ética, respeto por la profesión y experiencia nos sentimos orgullosos.
Ayer, por ejemplo, la agencia Reuters envió un despacho firmado por Marianna Párraga y Diego Oré, que es una verdadera joya no sólo por la precisión y la seriedad con que tratan la visita del presidente de Irán, Mahmud Ahmadineyad, y su encuentro con el mandatario nacional Hugo Chávez, sino por la manera como logran equilibrar y combinar la trascendencia del acto con los insólitos detalles que surgieron en el transcurso de la conversación de los dos dirigentes políticos.
El despacho noticioso comienza con lo más formal, es decir, que los presidentes de Irán y Venezuela habían confirmado el fortalecimiento de sus relaciones para enfrentar al enemigo común, el imperio y sus aliados; pero luego se refiere a que los dos mandatarios "bromearon con apuntar armas hacia Washington, en un desafío a Estados Unidos y a otras potencias de Occidente que buscan aislar a la nación islámica por su programa nuclear".
Que este par de fanáticos se dediquen a bromear en público sobre la posibilidad de desatar un conflicto nuclear que acabaría con la vida en la tierra nos dice mucho sobre la estabilidad mental de quienes tienen en sus manos la suerte de miles de millones de personas. Nos imaginamos lo que sintieron estos dos periodistas (y los demás que estaban presentes) cuando vieron que un tema crucial para la humanidad era convertido en objeto de chiste.
Cualquiera que haya leído a Freud sabe lo que hay detrás de cada chistecito de un lunático, y lo que se esconde detrás de esas sonrisas que busca provocar ante su auditorio. Basta recordar que este mismo recurso del chiste y de la burla fue utilizado por los seguidores de Hitler para rebajar la categoría de los judíos como seres humanos, y luego la broma se convirtió en un exterminio como nunca antes conoció el mundo.
En Miraflores, el iraní afirmó que "el sistema dominante está en decadencia, por lo que han tomado una cara más agresiva... A pesar de los arrogantes que no quieren que estemos juntos, estaremos juntos para siempre", y estrechó sus manos con las del mandatario venezolano.
"Muchas de las arepas con las que se están alimentando nuestros pueblos vienen de las procesadoras iraníes, explicó un emocionado Chávez". Vaya, vaya: esto es un rascacielos de mentiras porque un demoledor trabajo de investigación de El Nacional demostró que las fábricas iraníes en Venezuela son más falsas que la sonrisa de un vendedor de carros usados. Arepas de aire.