Dos visitantes
05-Ene 06:28 am|El Nacional
Para este fin de semana se anuncian dos visitantes que vendrán a Caracas a sostener conversaciones con el Presidente de la República

Ollanta Humala, presidente de Perú | AFP
Para este fin de semana se anuncian dos visitantes que vendrán a Caracas a sostener conversaciones con el Presidente de la República. Uno es el jefe de Estado de Perú, Ollanta Humala. Representante de un país andino y amigo, tendrá un saludo de bienvenida de parte de los venezolanos, como debe ser y como lo merece.
La visita del mandatario peruano será de pocas horas, según ha trascendido, pero de seguro que sus conversaciones con el mandatario nacional deberán ser positivas para ambos pueblos. Tendrán relación con las negociaciones bilaterales, y con los reajustes necesarios como consecuencia del retiro de Venezuela de la CAN.
La visita de Humala será beneficiosa, y una vez más se pondrá de manifiesto el error cometido por el comandante Chávez al haber retirado a nuestro país de un proceso de integración que se desarrollaba entre naciones de economías complementarias.
Quizás llegará el tiempo de la rectificación, o sea, del retorno inteligente a la CAN.
El otro visitante, en cambio, suscita todo tipo de aprensiones.
Se trata del presidente de Irán, Mahmud Ahmanideyad. Es uno de los personajes que más noticias produce por lo temerario, audaz y arbitrario de sus declaraciones. Según el huésped del presidente Chávez no existió el Holocausto, Adolfo Hitler no mató a millones de judíos, o sea que la historia ha falsificado e inventado una tragedia.
La Venezuela rojita olvida que Irán maltrata a las mujeres, las condena a latigazos, a morir bajo una lluvia de piedras y que persigue a las minorías que ejercen el derecho a su propia sexualidad.
Ahmanideyad visitará Venezuela, pero hará también escalas en Ecuador, Nicaragua y Cuba, los países del ALBA. Se sentirá a sus anchas, naturalmente. El propósito del viaje del mandatario persa no es otro que el de un ejercicio propagandístico. Libra una guerra contra Occidente, y en particular contra Estados Unidos.
Estos cuatro países le prestarán sus escenarios para un duelo que no cesa.
Como es del dominio público, la controversia entre Irán y la comunidad internacional representada en la ONU se produce a raíz del programa de desarrollo de la energía nuclear con fines bélicos, la negativa de renunciar a esos planes y la falta de cooperación con la organización. El Consejo de Seguridad ha aprobado diversas sanciones contra el país por estas razones.
Lo que es intrigante, desde luego, es la circunstancia de que su periplo latinoamericano se lleve a cabo mientras las tensiones llegan al rojo vivo con Estados Unidos, y la Unión Europea acuerda un embargo petrolero. Ahmanideyad acaba de darle un ultimátum a Washington al advertirle que sus barcos no naveguen por las cercanías del Estrecho de Ormuz.
La advertencia se interpreta como disposición de atacarlos en el caso de que, haciendo uso del paso inocente por aguas internacionales, los barcos se atrevan a navegar por ellas. Un visitante de cuidado, en una palabra, impredecible y belicoso.