Ayer, la doctora Teresa Albánez, presidenta de la comisión electoral de la Mesa de la Unidad Democrática, sostuvo una larga entrevista con la agencia internacional AFP, en la cual la representante de los preparativos para las elecciones primarias pautadas para el 12 de febrero ofreció garantías precisas sobre la forma en que se llevaría a cabo el proceso.
No está de más que se abunde sobre este tema porque desde el Gobierno se están moviendo los hilos para tratar de oscurecer las primarias de la oposición, ya sea mintiendo descaradamente acerca de la no realización de las mismas o tratando desde ya de infundir miedo entre los votantes.
El hecho mismo de que en Miraflores hayan escogido como principal vocero del PSUV para tratar el tema a uno de los elementos más desprestigiados del 4 de febrero, no sólo por el sector civil de ese partido sino también por el resto de los militares honestos, por su avidez a la hora de acumular riqueza de la noche a la mañana, le indica a la oposición que, desde las alturas del oficialismo, se va a jugar muy sucio.
De manera que resulta por demás edificante que la MUD haya escogido, para estar al frente de la organización de las primarias del 12 de febrero, a una mujer cuya trayectoria como funcionaria pública no deje asomo de dudas en cuanto a su honestidad y preparación profesional para asumir el reto electoral.
La señora Albánez fue rotunda al afirmar a la agencia AFP que la MUD tomaría todas las medidas necesarias para proteger la identidad de quienes acudan a votar el 12 de febrero en territorio venezolano, y que en el exterior "prescindirá de la ayuda de los consulados, con el fin de evitar" a toda costa "represalias políticas".
El hecho insólito de tomar medidas para proteger por anticipado la identidad de los votantes nos dice mucho del clima de represalia y de miedo que el militarismo rojito en el poder quiere establecer desde ya contra los venezolanos que creen y buscan expresar su vocación democrática ya sea en las primarias o en las presidenciales de octubre.
Teresa Albánez explicó que "una de las principales medidas será la destrucción del registro de votantes dos días después de las primarias del 12 de febrero". Hasta ese punto hemos llegado en este Estado militar policial rojo rojito, en el cual la expresión del voto popular se ha convertido en una actividad casi clandestina, que recuerda fielmente los actos electorales que convocaba la dictadura de Pérez Jiménez.
"Los cuadernos electorales con los nombres y números de cédula de identidad de los votantes se destruirán 48 horas después", advirtió a la agencia AFP Teresa Albánez. Honor a esta señora callada y tranquila pero que no se rinde vuelta un atajo de nervios un 4 de febrero ni se pone a llorar si se la llevan presa a una isla.
Es una mujer de principios, de valor y de coraje. Es más, debería ser profesora en la Escuela Militar en el manejo de situaciones extremas.