Ahora los Tiburones sí son los favoritos
02-Ene 06:48 am|Ignacio Serrano
Al comenzar la temporada, muchos veían remota la posibilidad de clasificación de los escualos por su pitcheo. Sin embargo, los lanzadores del club dirigido por Davalillo mejoraron luego de la sexta semana, por lo que los litoralenses lucen como candidatos fuertes a la final que no alcanzan desde 1987

Joe Benson conquista la almohadilla | Henry Delgado/El Nacional
Un grueso grupo de periodistas ubicó a los Tiburones fuera de los playoffs, al comenzar la temporada.
La razón por la que La Guaira recibió tan trato estaba en su pitcheo:
era difícil que con una rotación donde aparecía el semi retirado
Heath Totten y donde el lastimado Alberto Bastardo era la única
respuesta criolla, los escualos pudieran sobreponerse a las
desventajas y meterse en enero.
Pues bien, estamos en enero y los litoralenses comienzan la
semifinal como el gran equipo a vencer y uno de los favoritos para
meterse en la serie decisiva.
¿Cuán equivocados estuvieron los analistas? No tanto, si se evalúa el discurrir del campeonato.
Los Tiburones comenzaron con vigor, pelearon la punta a los Navegantes
y, cuando su staff hizo agua, derraparon hacia la mitad de la tabla
al cumplirse el primer mes de acción.
Ciertamente hubo una diferencia entre el pitcheo de octubre y el de la
segunda mitad: la tropa de Marco Davalillo tenía 5.16 de efectividad
colectiva después de seis semanas, pero recompuso las cargas. En el
último mes, únicamente las Águilas y los Cardenales permitieron menos
carreras limpias que ellos, que en ese lapso lanzaron para 3.68.
El dato es doblemente útil: echa por tierra la idea de que los
salados son pura ofensiva y explica por qué terminaron cómodos en la
primera posición, al sumar bateo y pitcheo.
El dato tiene una tercera utilidad: permite señalar a los litoralenses
como uno de los candidatos a estar en la final, donde no juegan
desde 1987.
Quedan flancos por dónde atacar a los de Davalillo. La rotación es
buena, pero Les Walrond y Armando Galarraga han tenido altos y bajos. Y
el bullpen, aunque suma a un notable situacional en José Jiménez, acaba
de perder a Jon Link y Justin Friend, sin sustitutos.
¿Cuatro por un cupo? Si aquello fuera cierto, quedará un cupo para cuatro aspirantes, con los Tigres y los Navegantes en efervescencia.
Aragua vuelve a tener un cuarteto de abridores estable, capaz de
darle cinco innings al manager Buddy Bailey. Si eso ocurre
consistentemente, los rivales caerán en el juego favorito de Bailey,
que es usar a sus relevistas. Y este parece el mejor cuerpo de
bomberos que hayan tenido los felinos durante su dinastía.
El problema con los rayados es el slump de figuras como Wilson
Ramos, Ronny Cedeño y Alex Romero, aunque Romero despertó y no han
renunciado a traer de regreso al peligroso Lastings Milledge.
Magallanes perdió mucha ofensiva en José Altuve, Ezequiel Carrera,
Darwin Pérez y Bryan LaHair. A cambio, sumó a Endy Chávez, Alberto
Callaspo, tiene a Argenis Díaz, a Andrés Eloy Blanco y tramitan la
incorporación de Elvis Andrus.
Siguen siendo fuertes.
Esa profundidad realza la opción de los bucaneros, que por ello
salieron a reforzar sus lados débiles: rotación y bullpen. Está por
verse si lo consiguieron, pero lucen entre los grandes.
Los Caribes y las Águilas tenían mucho que hacer en el draft, lo que complica su posición.
La tribu apostó por nombres, antes que por estadísticas, y cuenta
con que René Reyes y José Castillo puedan, junto al encendido José
López, mejorar una ofensiva que terminó en el antepenúltimo puesto
en average y promedio de embasado colectivos.
Zulia era una promesa feliz, con un club joven, ganando al ritmo de un manager debutante, Lipso Nava.
La tragedia para los occidentales fue perder a su cerrador, a sus tres
jardineros titulares (incluyendo a Gerardo Parra) y a su shortstop
titular. Nadie tendrá más razones para celebrar si alcanzan la final.