Hugo y el Chacal
17-Dic 05:58 am|El Nacional
Carlos el Chacal, emulando a nuestro mandatario, se lanzó un discurso de más de cinco horas de duración, una verdadera proclama a favor del terrorismo y de la justificación de la violencia para imponer el socialismo en el mundo. Como guinda de la torta, levantó el puño y gritó ¡Viva Hugo Chávez

Ilich Ramirez Sanchez alias El Chacal | Reuters
Finalizó el proceso
judicial en París contra Ilich Ramírez, alias Carlos el Chacal, el
agente que, como dice la agencia AP, simbolizó el terrorismo durante la
Guerra Fría.
Fue condenado a cadena perpetua, y no podía ser de otra manera, porque
su actuación como brazo armado de los servicios secretos de los
regímenes radicales árabes y de las facciones más asesinas y crueles de
los militantes palestinos nunca estuvo en duda.
Por venezolano y por izquierdista siempre fue un activista armado que se
movió entre los círculos latinoamericanos y estableció relaciones con
estudiantes y becarios en París. De hecho, uno de los primeros
crímenes que lo colocan en la mira de la policía francesa ocurre
precisamente en un apartamento alquilado por unas venezolanas que, a
toda lógica, desconocían las actividades clandestinas que Ilich
Ramírez.
Se trataba de gente joven que no podía advertir a primera vista la
doble personalidad que acompañaba a este terrorista que, desde ese
momento, ya estaba entrenado en las artes de la muerte y de la
violencia. La escena que se desarrolló en el apartamento de las
estudiantes venezolanas no dejó lugar a dudas sobre la decisión de matar
ante cualquier peligro policial que se produjera.
Pero si algo llama la atención sobre ese momento tan rápido y trágico
no fue la actuación de Carlos el Chacal, que hizo lo que estaba
entrenado para hacer, es decir, matar y huir, sino la ingenuidad de los
policías franceses.
Siendo veteranos agentes de inteligencia, entrenados para investigar,
destruir una red terrorista y capturar a sus peligrosos integrantes,
permitieron que el sospechoso se retirara de la puerta de entrada,
recogiera sus haberes y el abrigo, dentro del cual estaban las armas
para defenderse que todo terrorista carga encima para atacar en caso de
peligro.
Y lo peor y lo más ingenuo en este procedimiento policial es que
detrás del policía que toca la puerta, escalones más abajo, estaba el
delator que los había llevado hasta el apartamento. Al ver al policía y
al soplón decidió asesinarlos a sangre fría, de la manera más cruel y
terrible. Y luego mató al otro más abajo e hirió al que estaba en la
patrulla esperando que supuestamente bajaran al prisionero.
Carlos desapareció y habría que preguntarse cómo logró evadir el cerco
que las autoridades policiales iniciaron de inmediato. No es fácil
escaparse de los cuerpos de seguridad franceses y mucho menos cuando
alguien asesina a varios de sus integrantes. Y sin embargo, se le
perdió el rastro, logró refugio, documentos y pasajes que lo llevaron
más allá de las fronteras de Francia.
Anteayer, Carlos el Chacal, emulando a nuestro mandatario, se lanzó un
discurso de más de cinco horas de duración, una verdadera proclama a
favor del terrorismo y de la justificación de la violencia para
imponer el socialismo en el mundo. Como guinda de la torta, levantó el
puño y gritó ¡Viva Hugo Chávez!