El Mercosur
14-Dic 06:29 am|El Nacional
El presidente de Uruguay, José Mujica, dio hace poco declaraciones muy elocuentes sobre los problemas que confronta con sus socios y, en especial, con Argentina

Mercosur | EFE
Las relaciones de Uruguay y Paraguay con Brasil y Argentina son pésimas. Contra las palabras y declaraciones retóricas, lo que trasciende es la realidad de economías demasiado débiles las dos primeras en relación con las segundas. El presidente de Uruguay, José Mujica, dio hace poco declaraciones muy elocuentes sobre los problemas que confronta con sus socios y, en especial, con Argentina. No son relaciones entre iguales y ni siquiera reconocen las inequidades ni tratan de paliarlas.
En medio de esas incertidumbres, el espontáneo Presidente declaró que propondría que el Tratado de Mercosur fuera reformado para facilitar el ingreso de Venezuela. En otras palabras, su país se siente ahogado, o al menos así lo expresa su Presidente, y por tanto, busca compañía.
Y qué mejor compañía que la de un importador con una bolsa de dólares en la mano, y de un Presidente que anda haciendo milagros en nombre de "la justicia internacional y de la solidaridad socialista". Un mandatario que le compra café a Nicaragua al doble de lo que impone que cobren los productores nacionales. Los países se disputan tener entre sus socios a un cliente de esta condición. Eso es lo que quiere el presidente Mujica, a quien el comandante Chávez llama "el Pepe", en medio de gran camaradería.
"El Pepe" quiere que Venezuela ingrese a Mercosur y rápido. De ahí que proponga que se reforme el tratado y que se hagan las gestiones necesarias para que se le abran al comandante Chávez los caminos verdes. O sea, que se allanen todos los obstáculos, que se anulen los protocolos como el de Ushuaia que contiene la cláusula democrática, y que los congresos no tengan que autorizar el ingreso de otros países.
Esto último es lo que ha detenido la inclusión de Venezuela en el Mercosur porque dos congresos, el de Brasil, por un largo tiempo, y el de Paraguay, todavía hoy, han sostenido que Venezuela no reúne las condiciones para ser miembro del esquema económico del Sur.
Al formular la propuesta de los caminos verdes, Mujica olvidó el pequeño detalle de que quienes deben ratificar las reformas del tratado son justamente los congresos que él se propone sacar del juego para que el comandante Chávez ingrese con su lista de mercado, y el petróleo fluya hacia el Plata. En una palabra, Mercosur o algunos socios están dispuestos a que el acuerdo pierda su nombre, siempre y cuando el gran comprador se siente entre ellos y lo tengan bajo control.
En el Sur son pragmáticos, y poco les importa que Mercosur sea un tratado que engloba a los Estados, las empresas privadas, y los organismos sindicales. Que los tres grandes factores de la economía se reconocen entre sí y conviven, y a esto se debe el éxito de sus sociedades.
Mientras Chávez reprima y acabe con el sector privado y con los trabajadores y estatice la economía, mejor para ellos. Mientras más pobres seamos los venezolanos, mejores negocios harán los socios del Sur.