Militares y UCV
12-Dic 06:14 am|El Nacional
Lo que hicieron los
grupos violentos, vinculados al chavismo anárquico y delirante, contra
la Universidad Central de Venezuela y su Aula Magna no tiene excusa ni
explicación alguna

Estudiantes en la Plaza del Rectorado de la UCV | Yanny Montilla
Lo que hicieron los
grupos violentos, vinculados al chavismo anárquico y delirante, contra
la Universidad Central de Venezuela y su Aula Magna no tiene excusa ni
explicación alguna. Sólo la profunda ignorancia que se ha instalado
en las alturas del poder después de la llegada de los militares a
Miraflores y de la imposición de un modelo basado en la arbitrariedad y
el irrespeto a las instituciones puede, quizás, explicar esta barbarie
que se promueve desde las esferas presidenciales contra todo aquello
que signifique dignidad institucional.
Desde luego, los militares son especialistas en desbaratar las
instituciones y en tratar de levantar por encima de la tradición civil
sus propias formas de gobierno, no sólo basadas en la fuerza que
emana de los mortíferos arsenales que tienen en su poder sino del
profundo resentimiento social que algunos quieren instalar como
ideología revolucionaria.
En vez de ocuparse de elevar académicamente la institución militar y
convertirla en una de las mejores de América Latina, con profesores y
programas que modernicen y culturicen el pensamiento de nuestros futuros
oficiales en los avances de la teoría de la estrategia militar en un
mundo globalizado y cibernético, se les ofrece una formación para que
se conviertan en soldados vietnamitas de resistencia popular cuando,
en verdad, Vietnam es una factoría de las grandes cadenas productoras
de vestidos y calzados, así como el gran proveedor de café en Asia.
Este "pensamiento" militar del chavismo quiere y busca convertir a la
Universidad Central de Venezuela en su principal objetivo valiéndose de
una falacia: que la UCV es un centro clandestino de rebelión. Claro que
no lo es porque sus luchas son abiertas, públicas y sus iniciativas se
toman ante los delegados electos y son trasmitidas a los medios de
comunicación. No son mentiras ni afirmaciones encubiertas, como
acostumbra el Gobierno.
La UCV habla clara y abiertamente, no como los ministros del
oficialismo, que esquivan la verdad y se refugian en la mentira; por
el contrario, la rectora y su equipo dan la cara y asumen sus
responsabilidades. Y es que no puede ser de otra manera porque la
autonomía universitaria exige e impone un modelo y comportamiento
administrativo y académico limpio y transparente, que ya es no sólo
histórico sino inevitable en su orientación y su práctica en toda
América Latina.
Ahora los militares en el poder violan esa decencia y ese espacio de
libertad porque necesitan cegar la crítica, coartar al máximo la
conducta de los jóvenes que desean expresarse y manifestar su
inconformidad porque lo que tienen hoy es, claramente, una negación de
su futuro.
Lo que la sociedad civil siente es que el actual esquema militar,
autoritario, resentido y demagógico, no responde a sus expectativas,
sino que está diseñado para que un estrecho grupo izquierdista y
militar se aproveche y se vuelva cada vez más rico y prepotente.