Batalla perdida
09-Dic 06:19 am|El Nacional
Con 27,6% de aumento anual de los precios, récord en el continente y una
de las inflaciones más altas del mundo, resulta imposible un incremento
menor que el año anterior

Cliente en supermercado | Leonardo Noguera
Cada mes y cada año el Gobierno promete que reducirá el alza de precios. Pero con la misma frecuencia siguen aumentando. En 2011 esa batalla ya se perdió. De acuerdo con las cifras del Banco Central de Venezuela, no es necesario esperar el cañonazo para saber que la inflación será mayor que la de año pasado. Menudo regalo de Navidad.
Con 27,6% de aumento anual de los precios, récord en el continente y una de las inflaciones más altas del mundo, resulta imposible un incremento menor que el año anterior. El Gobierno sabe que ha sido derrotado en noviembre. Los precios se incrementaron el mes pasado en 2,2%, una subida muy superior al 1,8% de octubre. Siempre con alimentos y bebidas a la vanguardia. El año terminará igual o peor que el anterior. La inflación ha venido a quedarse o a aumentar, lo que significa penurias para el pueblo.
Han resultado inútiles los batallones, regimientos y escuadrones desplegados para acabar con el mal que reduce el poder adquisitivo de las familias y los trabajadores y los condena a hundirse en la pobreza. Ni leyes, ni decretos ni amenazas han sido eficaces para combatir lo que los economistas llaman el cáncer inflacionario, que corroe hasta destruir la salud económica de un pueblo y afecta al grueso de la población, en particular a sus sectores más necesitados.
Hoy está claro que el mal se agudizará. Tradicionalmente diciembre es un mes de alta inflación, porque aumentan los gastos. Y el año que viene, como es electoral, el Gobierno botará la casa por la ventana para tratar de contrarrestar su impopularidad comprando votos, directa o indirectamente. Eso incrementa los precios.
Ya estamos presenciando el mayor gasto público y viendo como el Ejecutivo y sus empresas se endeudan más para poder hacerlo. Si a eso se le añade que el aparato productivo nacional está desmantelado y no puede satisfacer la demanda, tenemos que o crece el desabastecimiento o se desbordan las importaciones.
Para colmo de males, con la Ley de Costos y Precios Justos se inhibirá la producción porque las empresas deberán dedicarse a llenar formularios, eludir las denuncias y a los perseguidores, con lo que se crea el mejor caldo de cultivo para la proliferación de los especuladores, que dicha ley pretende combatir.
Con ocho años de controles de precios ineficaces se ha creado lo que los expertos denominan "inflación reprimida", porque los aumentos responden no sólo a las deplorables condiciones actuales sino también a la necesidad de ajustes que no se hicieron y se acumularon de los años anteriores.
La magnitud de la inflación es uno de los indicado el proceso bolivariano haya perdido la batalla contra el alza de preciosres más claros del éxito o del fracaso de una gestión de gobierno. Que es una demostración de que las políticas económicas actuales están equivocadas. Y permite constatar que para bajar los precios no hay milicia disfrazada de verde oliva que valga.