¿Narcodiplomacia?
29-Nov 06:10 am|El Nacional
Las Bacrim son bandas de exparamilitares que vienen estableciéndose en Venezuela con cierto éxito. Eso sí es grave
El presidente Chávez reveló la captura, el domingo en Maracay (en la urbanización La Soledad, de clase media alta, ubicada entre el Círculo Militar y el Hotel Maracay y su campo de golf ), de Maximiliano Bonilla, alias "el Valenciano", un supuesto capo de la narcoguerrilla buscado por las policías de Colombia y de Estados Unidos.
Se trataría de un nuevo éxito de las autoridades venezolanas en su lucha contra el narcotráfico que, como lo hemos advertido, se pasea por aquí a cuerpo de rey, con protección y apoyo en algunos sectores importantes. La facilidad para instalarse en el país y dirigir sus negocios es lo verdaderamente preocupante.
Llama la atención que el apresamiento de Maximiliano Bonilla, "el Valenciano", haya ocurrido en vísperas de la visita oficial que el mandatario colombiano Juan Manuel Santos lleva a cabo en Caracas, que se ha sentido agradado por este sorpresivo presente de parte del jefe del Estado.
"Presidente Chávez, quiero agradecerle a usted y a sus autoridades la captura de este capo del narcotráfico, alias Valenciano", dijo Santos a su llegada a Miraflores, según las agencias internacionales. Calificó "como una feliz coincidencia que se haya producido en vísperas de su visita a Caracas".
Aprovechó para destacar esta acción como un ejemplo del compromiso policial de su Gobierno para impedir que irregulares colombianos se refugien en este país. Vale la pena preguntarle a Santos si también lo hacen los militares colombianos y venezolanos, cosa que dudamos.
Chávez de inmediato se montó en la ola que él había propiciado y "ratificó el apoyo de su Gobierno a la lucha contra los grupos armados". Y no se quedó allí, sino que aprovechó para decir: "Desde ningún punto de vista hemos permitido ni vamos a permitir la violación de nuestra soberanía, por ningún grupo, por ningún personaje como este, bien sea narcotráfico, guerrilla, terrorismo o como se llame", dijo.
Entre apretones de mano, el mandatario nacional le dijo a Santos: "Haremos todo para impedir que desde territorio venezolano se conspire o se arremeta o se atente contra Colombia". ¿Será verdad tanta belleza? ¿Y cómo quedan en todo esto las Fuerzas Bolivarianas de Liberación, los llamados "boliches", que hacen y deshacen en la frontera, y que se atreven a desafiar a la Fuerza Armada venezolana? Al mandatario colombiano le montaron un show que compró diplomáticamente, pero la verdad es que Maximiliano Bonilla, según lo afirmó el mismo Juan Manuel Santos, "es el jefe de una de las bandas criminales (Bacrim) que se llaman Los Paisas, y pertenece a lo que se denomina la Oficina de Envigado".
Las Bacrim son bandas de exparamilitares que vienen estableciéndose en Venezuela con cierto éxito. Eso sí es grave. Pero el Gobierno venezolano monta un show para no hablar del caso Timochenko o de Julián Conrado, de las FARC, que sí está preso en Venezuela pero no se lo quieren entregar a Santos.