Un mordisco a la Gran Manzana
27-Nov 11:31 am|Fernando Martínez
Aunque llegue de noche, lo primero que hará es ir a Times Square, no
importa la hora. Allí empieza a conectarse con el espíritu de progreso y
vitalidad de este destino. Estará claro que ha llegado a Nueva York

La oferta es infinita: Empire State, Estatua de la Libertad, Puente de Brooklyn, Wall Street, Grand Central, MOMA, Soho, Chinatown…El gran problema es por dónde empezar | Fernando Martínez
El aterrizaje en cualquiera de los aeropuertos de Nueva York –el JFK, La Guardia o Newark– siempre genera expectativa. Si es la primera vez, lo invadirá toda la emoción del encuentro con la urbe más cinematográfica, más idealizada y mencionada del mundo occidental. Si son recurrentes las visitas, existe la certeza de que la Gran Manzana siempre es capaz de sorprender, con su infinita oferta gastronómica, cultural, arquitectónica y humana.
Ir en invierno –enero, febrero, marzo– limitará la posibilidad de la fascinante experiencia en esta ciudad: caminar.
Aunque llegue de noche, lo primero que hará es ir a Times Square, no importa la hora. Allí empieza a conectarse con el espíritu de progreso y vitalidad de este destino. Estará claro que ha llegado a Nueva York.
Si llega de día, empiece por Central Park, su pulmón vegetal, donde hay una atalaya de verdes hacia imponentes edificaciones. La primera vez resulta más atractivo el acceso por el majestuoso Hotel Plaza, (Central Park South con 5ta Avenue)
Desde allí se conecta con la Quinta Avenida e irá al encuentro de sitios obligados como la tienda Apple, juguetería Fao Scharwtz, la catedral de San Patricio, el Rockefeller Center, el Radio City Music Hall… en menos de 10 cuadras se dará un banquete visual. Sentirá que no quiere detenerse.
Más avanzada la Quinta Avenida podrá observar ese imperio de las grandes marcas. A los venezolanos nos sorprende ver cómo en vidrieras que invitan a un sale podemos adquirir calzado, ropa y todo lo que su imaginación imponga a precios muy por debajo de los ofrecidos en los malls criollos.
De allí en adelante el vértigo neoyorquino lo llevará al Distrito de los Teatros y al encuentro nocturno con el desbordante Times Square. Al día siguiente la oferta es infinita: Empire State, Estatua de la Libertad, Puente de Brooklyn, Wall Street, Grand Central, MOMA, Soho, Chinatown…El gran problema es por dónde empezar. Menos de ocho días sería una estadía sólo para meter un mordisco disimulado a la Gran Manzana.
¿Dónde y qué comer? La oferta es variadísima y cualquier consejo sería aventurado. Puede desayunar, cenar y almorzar lo que le provoque a precios adaptados a cualquier bolsillo.
¿Dónde hospedarse? Los hoteles no son económicos. 200 dólares por noche es el promedio en un hospedaje, no de gran lujo. Si reserva con meses de antelación, puede conseguir ofertas. La zona ideal es el midtown de la ciudad. Cuidado con hoteles cercanos a los aeropuertos, que lo obligaría a pagar una fortuna en traslados. La orden en Nueva York es caminar, y aún sin mapas y sin rumbo fijo, el recorrido siempre será extraordinario.