Viernes, 25 de mayo de 2012 • CARACAS/VENEZUELA
China, país de contrastes
27-Nov 11:14 am|Blanca Marín
Viajar por China es saturar los sentidos, es quedar deslumbrado por su cultura milenaria, sus maravillas naturales, sus contrastes entre lo tradicional y lo moderno y hasta por la cotidianeidad de su diario vivir
Ya en la zona ultramoderna, en el distrito de Podong de Shanghái, se encuentran los edificios emblemáticos de la China futurista
Ya en la zona ultramoderna, en el distrito de Podong de Shanghái, se encuentran los edificios emblemáticos de la China futurista | Blanca Marín
Viajar por China es saturar los sentidos, es quedar deslumbrado por su cultura milenaria, sus maravillas naturales, sus contrastes entre lo tradicional y lo moderno y hasta por la cotidianeidad de su diario vivir. Absolutamente todo resulta interesante, por lo que es muy difícil abarcarla en un solo viaje.

En Pekín es casi obligado visitar la Gran Muralla, los lugareños afirman que “quien no sube a la Gran Muralla, no visitó China”. También se debe ir a la Plaza de Tiananmen o Plaza de la Puerta de la Paz –con 40 hectáreas de extensión es la más grande del mundo–, la Ciudad Prohibida –a la que sólo podían acceder el emperador y su familia–, el Mercado de la Seda –ideal para los amantes de las compras–, el Museo de Cera con imágenes que conmemoran escenas históricas de las diferentes dinastías. No puede dejar de probar el pato laqueado de una reconocida cadena de restaurantes.

Shanghái, la más grande ciudad china, anuncia el mundo del futuro y contrasta con sus pueblos de canales, puentes y jardines que existían cinco siglos antes de Cristo y que la Unesco ha reconocido como Patrimonio de la Humanidad. Son el caso de Suzho y Zhouzhuang, denominados la Venecia Oriental. En estos pueblos tendrán la oportunidad de pasear en barcos, conducidos por los lugareños que entonan canciones a lo largo del recorrido y evocan los tiempos remotos. Lo mejor para quienes buscan la China tradicional.

Ya en la zona ultramoderna, en el distrito de Podong de Shanghái, se encuentran los edificios emblemáticos de la China futurista. Uno de ellos es el Centro Financiero Mundial de Shanghái, el edificio más alto de China y el segundo más alto del mundo; los occidentales lo llaman “el destapador” por su particular arquitectura que los asemeja a un artefacto para abrir botellas. Otro es la Perla de Oriente, la torre de la televisora, con once esferas de cristal rosa que simbolizan la paz. La vista nocturna desde el malecón es impresionante.

También es Patrimonio de la Humanidad la zona paisajista de Wulingyuan, con montañas consideradas como las más insólitas del mundo, ubicadas en Zhanjiajie, a 400 kilómetros de Changsha. Son formaciones de cuarcita y arenisca, de 200 metros de altura. Los amantes de la naturaleza deben visitar el parque forestal de Zhanjiajie, la reserva natural de Yangjiajie y la cueva del Dragón Amarillo.

No es fácil describir lo fascinante y maravilloso que resulta viajar a China. Definitivamente, es una experiencia que debemos vivir. ¡Anímese!
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