Milagros de Rajoy
22-Nov 05:58 am|El Nacional
La mayoría absoluta que logró el político en el Congreso de España es una carga que puede convertirse, con el tiempo, en un gran dilema

Mariano Rajoy ante las cámaras, tras el resultado del PP en las elecciones generales españolas | EFE
Mariano Rajoy logró el máximo triunfo al que puede aspirar un político en un país democrático, obtuvo la mayoría absoluta en el Congreso de España. Si bien es la meta de todas las campañas y las aspiraciones de los partidos, en estas circunstancias la mayoría absoluta es una carga que a la vuelta de los días se puede convertir en un gran dilema.
El jefe del Partido Popular y próximo presidente del Gobierno, al confirmar su victoria, habló con la claridad que no tuvo en la campaña ni en los debates. Fue hábil al no caer en las celadas que le tendía con inteligencia y, casi urgencia, el candidato socialista Alfredo Pérez Rubalcaba. No pisó Rajoy el peine, y esta es una habilidad que debe reconocérsele. Habría tenido que poner las cartas sobre la mesa, lo que ningún candidato con posibilidades de triunfo suele hacer.
Desde la noche del domingo 20, Rajoy comenzó a hablar, y sus cartas se irán descubriendo poco a poco. Se supone que los españoles no se hicieron ilusiones cuando lo escogieron y depositaron su confianza en el PP. Ya Rajoy ha dicho que no esperen de él milagros porque nunca los prometió. La verdad es que no prometió nada, como era lógico, y se centró en los ataques al PSOE y al jefe del gobierno, Rodríguez Zapatero.
Triunfó con esas tácticas, pero al obtener tan grande victoria asume una responsabilidad en extremo compleja. La magia del cambio quizás no baste para facilitarle la tarea, pero en todo caso es importante. Los países se asfixian y la alternabilidad opera milagrosamente. El PP puede despertar confianza y esta es la palabra clave.
Rajoy tiene dilemas que requerirán la toma de decisiones severas. La deuda, el déficit, el desempleo de 5 millones, el estancamiento económico, son cuestiones que reclaman audacia y disciplina, y cero demagogia. La deuda no es un problema sólo de España, es el drama común que ha puesto en dificultades a países de la Unión Europea como Grecia e Italia, y obligó a los socialistas a adelantar elecciones españolas.
Tanto la izquierda como la derecha incurrieron en el mismo error. Así los socialistas españoles, como el plutócrata Berlusconi tuvieron que pagar sus excesos. Gobiernos como el venezolano, que se endeudan día a día y con todo el mundo, cometerían un disparate si desechan este campanazo que viene de Europa. Las campanas doblan por la demagogia y el derroche.
El socialista Rubalcaba hizo una campaña digna, y más de 7 millones de españoles le ratificaron su confianza al PSOE. Hizo una propuesta válida, que la UE modere los plazos y los apremios de balanzas equilibradas, sin postergarlos indebidamente.
España nos ha dado varios ejemplos en esta ocasión. Primero, la civilidad del proceso, la pulcritud y la caballerosidad de los contendientes. En segundo lugar, el sistema electoral, modestamente manual, transparente, tan funcional que los resultados se conocieron minutos después de cerradas las urnas. Lo nuestro da pena.