Violencia machista
18-Nov 11:20 am|
Sin duda, la señora Cristina Fernández, presidenta de Argentina, debe
tener los méritos suficientes para manejar un país tan complejo
Una de las estrategias del Gobierno dirigida a detener el crecimiento de la oposición democrática es atacar no sólo desde Miraflores, aprovechando los medios de prensa y televisivos que han expropiado para su beneficio partidista, sino usar a sus grupos parapoliciales para hostigar con armas de fuego a los candidatos que se atreven a llevar su mensaje electoral a las zonas populares de Caracas y del interior del país.
¿A qué le tienen miedo? ¿Cuán grande es el peligro que corre la arrolladora revolución bolivariana si un precandidato opositor lleva a cabo una caminata por los barrios y les habla cara a cara durante algunos minutos? ¿Tan frágil es este movimiento revolucionario rojo rojito que la simple presencia de una voz crítica les hace desenfundar una pistola y atacar cobardemente a una mujer que, con coraje y valentía, se interna en las barriadas sin chalecos antibalas y, mucho menos, rodeada de una nube de escoltas como lo hace el Presidente, o Diosdado? Dos cosas fundamentales llaman la atención en estos ataques que no se reducen estrictamente a María Corina Machado, tal como ocurrió en el 23 de Enero. La primera de ellas es que los militantes chavistas radicales les tienen un odio impresionante a las mujeres que hacen política con éxito, ya sean estas partidarias del oficialismo, como fue el caso de Lina Ron, o de aquellas que integraron el Gobierno y luego se alejaron, por diversas razones muy respetables, del chavismo.
La segunda es que se les ataca tanto por ser críticas en sus declaraciones como también por su condición de mujer. Hay un machismo descarado en el oficialismo como igual lo hay, a la calladita, en ciertos sectores de la oposición. Se tapa con un dedo lo que ya está siendo una característica de la política latinoamericana: las aspiraciones políticas de las mujeres a la presidencia, a las gobernaciones, alcaldías y concejos municipales.
Sin duda, la señora Cristina Fernández, presidenta de Argentina, debe tener los méritos suficientes para manejar un país tan complejo; igual le sucedió a la señora Bachelet cuando asumió el mandato en Chile en medio de grandes dificultades. Pero esta corriente mundial está proscrita en Venezuela por los chavistas radicales. A las mujeres hay que tirotearlas.
Desconocen que los votos en las primarias deben decidir el destino de los candidatos porque no es cosa de los medios independientes intervenir ventajosamente en esa batalla que sólo corresponde a la voluntad popular. Pero que le caigan a tiros a una mujer porque piensa diferente es un acto de cobardes. Seguramente cuando llegan a su casa golpean a su esposa y maltratan a sus hijos.
Esa ideología del machismo que tanto les gusta a los grupos armados del 23 de Enero hay que derrotarla para que todos, independientemente de su sexo, puedan hablar con total libertad, sin una pistola puesta en el pecho por un machista rojo rojito.