• Caracas (Venezuela)

Nicolás Bianco

Al instante

7 años de autonomía ucevista

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En un poco más de cinco décadas, como estudiante y luego como docente investigador de la Facultad de Medicina de la UCV, he tenido el singular privilegio de conocer de cerca o participar en gestiones rectorales que contribuyeron a restablecer en el siglo XX el régimen autonómico de la universidad pública venezolana y que en estos últimos siete años del siglo XXI sin duda ha sido rescatado y fortalecido.

Estuvimos presentes en el acto de proclamación de la Ley de Universidades de 1958 en nuestra Aula Magna (05/12/1958), que a su vez dejaba atrás un siglo de ignominia antiautonómica y luego viví intensamente los períodos rectorales de Francisco De Venanzi (1959-1963) y los dos de mi padre, Jesús María Bianco (1963-1967 y, como único rector reelegido, 1968-1970). En esos años y a través del muy grato trato personal y de lecturas, me familiaricé con las gestiones de los rectores Rafael Pizani (1943-1945) y Julio de Armas (1948-1950).

Cuatro lapsos de históricos liderazgos rectorales que sembraron en el corazón de la Venezuela civilista y democrática el derecho inalienable del régimen autonómico de nuestras universidades públicas.

El 20 de junio de 2008 Cecilia García Arocha Márquez asumió el rectorado de la UCV, por decisión mayoritaria del claustro integrado por docentes, estudiantes y egresados. Coincidió con el severo agravamiento de la tiranía militar chavista madurista.

Los cuatro decanatos de Odontología de García Arocha Márquez y el lapso como secretaria de la UCV han respaldado una gestión rectoral prolongada (ha debido concluir el 20 de junio de 2012) que recién completa los siete años como consecuencia de la subversión electoral oficialista. Soy el vicerrector académico de su gestión.

Tres grandes líneas han caracterizado este lapso rectoral. El invariable apoyo a la sistemática innovación de la academia ucevista, aunado a esfuerzos considerables por la sistematización, preservación y mantenimiento de la institución y la defensa a ultranza de la autonomía ucevista.

No puede haber juicio histórico en plena función rectoral; sin embargo, en medio de aciertos y fallas, la rectora García Arocha Márquez se ha ganado el aprecio y el afecto de las familias y sus egresados de pre y posgrado, de los docentes, profesionales, empleados y trabajadores y de la comunidad nacional gracias a sus posturas públicas y espíritu de lucha, de significativa credibilidad.

Más aún, celebramos estos siete años compartiendo la buena nueva de que en los rankings QS Británico e Iberoamericano Scimago (edición 2015) y por cuarto año seguido, la UCV es la primera universidad del país, y con el notable esfuerzo de parte de sus docentes investigadores lidera a escala nacional la investigación científica y humanística en los últimos cinco años. 

He descrito previamente en estas páginas la brutal subversión que en contra de nuestras universidades mantiene el régimen dictatorial. Han agregado en este semestre el maléfico diseño de intentar confiscar la admisión de 100% de la cohorte de bachilleres 2015 mientras profundizan la difamación, la guillotina financiera, el desabastecimiento de insumos y el bloqueo de divisas para becarios, suscripciones y laboratorios. El engaño de la Convención Colectiva II en la materia salarial es el broche de luto que pretende acabar con nuestra autonomía.

El llamado de alerta y emergencia es mayor en estos momentos. Todo ucevista democrático no tiene que esperar que lo convoquen. Plenemos nuestras calles, facultades y anfiteatros. Enfrentemos la dictadura con sólida civilidad. Nos protege la vigencia intacta de la autonomía y su poderosa presencia.

@nbiancoucv