• Caracas (Venezuela)

Nicolás Bianco

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UCV: vencer la conjura

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La absoluta mayoría de los venezolanos democráticos enfrentamos una grave conjura, generada y accionada por un nefasto régimen, que califica según el criterio de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) de la Organización de Estados Americanos como “régimen forajido”. No existe institución pública, sector social o empresarial organizado que no haya padecido los severos rigores de la subversión, el crimen, la confiscación o que no haya sido objeto de la difamación, la censura o la cárcel, mientras la conjura apela a cualquier nuevo delito o ilícito para prolongarse en el tiempo. Lo hemos reiterado en este espacio, no se trata de un proceso doctrinario o de sectas sino de un vasto proceso delictivo.

En las universidades públicas autónomas y en las privadas de talante democrático conocemos la conjura. La conjura antiuniversitaria. La hemos enfrentado por años y enfrentamos hoy su letal estructura y sus siniestros diseños. Su infame brazo internacional. A pesar de severos y muy negativos impactos que han logrado debilitar nuestras bases académicas y operativas y sobre todo nuestro muy preciado recurso humano, seguimos sobreviviendo, nutridos por el corazón autonómico de nuestras Alma Máter y por el respaldo de cientos de miles de familias que no nos permiten desfallecer. Que nos exigen con afecto vencer la conjura. Se agrega incluso una conmovedora y gallarda solidaridad de la humanidad internacional democrática.

Junto a nuestra valerosa sociedad civil reorientemos nuestra resistencia universitaria para contribuir prioritariamente con el objetivo superior de conquistar la victoria el 6-D y asumir por mayoría la nueva Asamblea Nacional, su directiva y sus comisiones. Sin esta vital instancia cuya toma por la Venezuela democrática está apenas a seis semanas de distancia, la conjura recibirá un noble golpe de devastación final.

Me permito proponer habitar diaria y masivamente nuestras aulas y campus universitarios en todo el país. Aprovechar el tiempo y el espacio para organizar la ayuda al proceso de votación. La organización de miles de docentes, estudiantes, profesionales, empleados y trabajadores universitarios para el cuido de los centros de votación. Acciones que deben ser coordinadas con las organizaciones políticas de la oposición democrática. Completar la jornada con las actividades académicas que sean factibles realizar.

Una Asamblea Nacional democrática permitirá derrotar los actuales frentes antiuniversitarios de la conjura. Una nueva ley de universidades con base constitucional sólida, con disposiciones que garanticen un espectro amplio de posibilidades financieras y presupuestarias, la provisión de la indispensables divisas para nuestros nuevos especialistas, la innovación tecnológica, la información electrónica ilimitada y con un articulado con la mira fija en las décadas por venir, asociado a la configuración de un nuevo presupuesto para cada universidad, con tablas salariales dignas, aplicables en 2016, la inmediata reingeniería del Consejo Nacional de Universidades y las herramientas y voluntades para reordenar integralmente el sistema venezolano de educación superior.

Seamos francos. No contamos con otra alternativa válida. La UCV mantiene sus puertas abiertas. Todos tenemos que hacer sacrificios. Los millones de familias que sufren y padecen el colapso social y económico más profundo que haya conocido esta noble tierra tienen como misión propia ir a votar el 6-D y defender ese voto. El mundo democrático conocerá de nuestro triunfo y aportará renovados gestos de respaldo al resurgir de la Venezuela de siempre, la Venezuela republicana libre y democrática.