• Caracas (Venezuela)

Nicolás Bianco

Al instante

Resistencia del docente universitario

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En las universidades nacionales autónomas y en las de gestión privada democráticas, miles de docentes en mayoría absoluta luchan y preservan la autonomía, promueven pluralidad y diversidad y generan nuevo conocimiento, y constituyen con los estudiantes el epicentro de las instituciones de educación superior. Este esencial binomio se ve fortalecido por los sectores administrativos y laborales que complementan en notable forma las comunidades universitarias.

Las funciones y misiones de profesoras y profesores universitarios son múltiples. Llevamos en nuestros genes el legado histórico de ser miembros de la instancia ciudadana que es alma y motor de la sociedad civil. 294 años de institucionalidad y progreso respaldan a la Universidad Central de Venezuela, UCV, en la vanguardia de estas estructuras civiles que, más que ninguna otra, han contribuido con el progreso y la innovación nacional. Por eso ser docente universitario democrático es una cualidad no solo única, sino profundamente constitucional. No admite modificaciones o intentos sublegales para degradarla. El alcanzar ser catedrático universitario es una recompensa sin par.

Todas las funciones que cumplimos son significativas y en extremo comprometedoras. La familia nos entrega a sus hijos para que, a través de una creadora interacción enseñanza/aprendizaje, garanticemos una vida profesional feliz y prospectiva. Si la misión es generar nuevo conocimiento, conformamos equipos humanos, laboratorios, sistemas y al exponer nuestra producción a nuestros pares fortalecemos la universidad y el país.

También la fortalecemos si la misión es la nueva gerencia académica, la extensión universitaria productiva o el servicio público útil y sostenido. Dejo un lugar especial para otras dos misiones: los aportes estratégicos que la universidad provee al Estado para crecer y defender la soberanía nacional y ciudadana, y la grave misión de ser seleccionado por votación directa y secreta por el claustro universitario para conducir la institución a través del ejercicio de la autoridad rectoral o decanal.

Pero no es suficiente. Nosotros los docentes democráticos universitarios completamos la misión seleccionada con la doble lucha: ¡innovar y resistir!, luchar por la libertad, el Estado de Derecho, el ejercicio imparcial de los poderes públicos y porque nuestros propios hijos y nietos sean universitarios y se sientan orgullosos de sus padres, madres o familiares que son docentes universitarios. Por supuesto, somos humanos. Acertamos, erramos, modificamos y a la par deseamos disfrutar una vida de calidad.

Por eso rechazamos firmemente la descomunal estafa salarial (tabla de la oprobiosa Convención Colectiva II), el desconocimiento de la enorme deuda que la dictadura ha acumulado al no haber honrado 6 periodos consecutivos de aplicación de las Normas de Homologación, el continuar aplicando una fórmula errada para calcular prestaciones sociales y pasivos laborales y, como si fuera poco, en los últimos 6 años, dejar de aportar (cuotas presupuestarias) más de 100 millardos de bolívares a nuestras universidades autónomas, mientras pretenden en 2016 afilar la guillotina presupuestaria para inducir el cierre técnico de nuestras aulas y laboratorios, a la par de emplear al dócil TSJ para impactar gravemente nuestras capacidades instaladas con listas 2015 (admisión) de bachilleres que son seleccionados de forma ilegal acabando con el mérito académico.

Desde nuestras alma máter resistimos con solidez. Somos docentes activos y jubilados democráticos e indivisibles con la lucha por el triunfo democrático del 6 de diciembre.