• Caracas (Venezuela)

Nicolás Bianco

Al instante

Dictadura salvaje

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Iniciamos estas expresiones de resistencia democrática agradeciendo al mundo libre el sólido respaldo a los millones de conciudadanos que constituyen la sociedad civil venezolana, que luchan con dolor pero sin pausa con el fin constitucional de acabar con la dictadura que comandan Maduro Moros desde Miraflores y López Padrino desde el Fuerte Tiuna.

Gratitud universitaria con el papa Francisco, el secretario general Almagro de la OEA, los integrantes de la Comisión de Derechos Humanos de la ONU, los parlamentos plurales de Europa, Norteamérica y Suramérica, así como con los distinguidos ex presidentes, premios Nobel, intelectuales y gente de las artes, y en especial con los hermanos de países en nuestra región que enfrentan similares estructuras categorizadas hoy en términos de “Estados criminales”.

El mundo libre, donde prevalece la condición republicana, el Estado de Derecho y la independencia de los poderes del Estado es el que ha procedido con pruebas irrefutables y denuncias específicas a develar la indiscutible naturaleza delictiva y corrupta de la dictadura que impera en Venezuela.

Son numerosos los tribunales y fiscalías internacionales, así como las investigaciones de los diputados de la Asamblea Nacional democrática y las denuncias de la valerosas ONG que han permitido identificar a los delincuentes oficialistas sometiéndolos en número creciente a los juicios de rigor.

Algunos de ellos son miembros de las familias que ilícitamente ocupan las altas esferas del Ejecutivo. Sus propios testaferros y cómplices de antes corren ahora a “cantar” y proveer las evidencias necesarias para proceder con las detenciones y los procesos sumariales.

Numerosos son los militares que para deshonra de nuestras fuerzas armadas integran los carteles locales del narcotráfico. Los sobornos billonarios en Pdvsa, las “empresas de maletín” denunciadas por Giordani algunas de las cuales forman parte del tinglado de Mossack Fonseca (Papeles de Panamá), los ya destacados expedientes de los narcosobrinos, y de los narcotraficantes en La Romana, a más de los masivos desfalcos desde el BCV, Fonden, fondos chino y ruso, Corpoelec, Hidrocapital, así como de los despachos que se “ocupan” de la salud, alimentación, vivienda, seguridad, nos conducen a afirmar que han sido 17 años de un monstruoso engaño y de siniestros actos de lesa patria, que han llevado a 9 de cada 10 venezolanos a oscilar entre la pobreza extrema crónica, la pobreza extrema y la pobreza reciente y han generado el trágico colapso social y económico que deja como rastro la desolación y la muerte.

Es la respuesta de la dictadura. Ha pasado a una etapa salvaje. Desconocen y desacatan las leyes que han concretado los 112 diputados elegidos por 7,7 millones de venezolanos. Evaden las incontrovertibles pruebas de la doble nacionalidad de Maduro Moros. Asesorados por delincuentes internacionales asesinan a mansalva, diezman la policía, torturan a nuestros valerosos presos políticos y han agudizado la subversión del orden institucional universitario, mientras destrozan con descomunal saña las estructuras y laboratorios de legendarios institutos. Con inaudita cobardía y cinismo aplican la guillotina presupuestaria y retienen ilegalmente los salarios induciendo angustia e indignación en nuestras comunidades.

Me concentro en el papa Francisco. Le solicito al cardenal Urosa hacerle llegar nuestra palabra. El muy reciente ejemplo de la sociedad civil de Islandia permite visualizar otros caminos que suplantan la imposibilidad del diálogo. La censura oculta la magnitud del genocidio en Venezuela. Que la Providencia nos ayude a conquistar la libertad.