• Caracas (Venezuela)

Néstor Bueno

Al instante

Piratería en Internet

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La séptima entrega de Star Wars, El Despertar de la Fuerza, se ha convertido en un hito de la cinematografía mundial, situándose entre las películas más taquilleras de la historia. Disney pautó el lanzamiento oficial de la película en formato digital para el 20 de abril de 2016. Sin embargo a finales de marzo, se filtró una versión “pirata” en la Internet, y se produjeron millones de descargas ilegales en pocas horas.

El ejemplo anterior sirve para ilustrar la extraña relación entre la Internet, la piratería y el derecho de autor. Es “habitual” que copias de películas se encuentren disponibles para descargas por Internet antes de su lanzamiento oficial en formato digital. Sin embargo, se trata de copias de mala calidad, pues son screeners grabados con un dispositivo externo de manera encubierta en una sala de cine. Puesto que este mercado pirata “de baja calidad” es de poco impacto para las grandes compañías cinematográficas, de alguna manera es “aceptado y tolerado”.

El caso de El Despertar de la Fuerza fue distinto, pues se trataba de una copia en HD (high definition), por lo que se presume hubo una filtración de una copia original de la película. Las alarmas se encendieron en Disney, pues esta filtración seguramente le ocasionará pérdidas millonarias a esa compañía. Se estima que la venta de El Despertar de la Fuerza en formato digital (DVD / Blu-ray) junto al merchandising alcance los 5.000 millones de dólares. Con estas cifras en mente, podemos entender la importancia de la piratería en Internet. En un extremo, compañías como Disney, protegiendo sus películas. En el otro, un mercado “pirata”, que obtiene ingresos milmillonarios, por una actividad ilegal.

Una de las características de la Internet es que en ella es más fácil encubrir las actividades ilegales. Ubicar un responsable, con nombre y apellido, es una tarea titánica, que requiere del concurso de equipo técnico de primera línea, así como de profesionales de altísimo nivel, al mejor estilo de la serie CSI. A lo anterior, debemos sumar que no existe una legislación universal sobre los derechos de autor. Si bien existen directrices, lineamientos generales y el propósito de trabajar en equipo, todo esto choca cuando se traspasan las fronteras de los países. Una descarga ilegal puede iniciarse en un país de la Comunidad Europea donde existe una legislación clara sobre estos asuntos. Pero el servidor de descarga, puede encontrarse en un país asiático, en donde no es tan claro cómo poner ese servidor fuera de línea.

De manera análoga al cine ocurre con la industria musical. Hemos llegado al punto en donde se ve como tonta aquella persona que paga por descargar su música de un servicio de streaming, en tanto que vemos como alguien muy inteligente a quien logra descargarla sin pagar un solo centavo.

No es fácil trazar una línea que separe “lo pirata e ilegal” de “lo correcto y legal”.  Cuando se habla de iniciativas para colocar la literatura y el conocimiento universal en la Internet, de acceso fácil y gratuito a todos, las preguntas que surgen de inmediato son: ¿Es malo esto? ¿Perjudica a alguien? ¿De qué manera se ven afectados los derechos de autor al colocar una obra en Internet? Son muchas interrogantes e inquietudes para cubrir en estas pocas líneas. Las preguntas aluden a temas controversiales que requieren de planteamientos y análisis serios, para darles respuestas acertadas. Pero sí fue posible dar una idea panorámica de un problema cuya solución dependerá del esfuerzo concurrente de múltiples actores y, quizás, de que los usuarios de la Internet cobren una mayor conciencia sobre el tema y sus implicaciones.