• Caracas (Venezuela)

Nelson Rivera

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Pedazos de opinión: hambre

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General, otra vez gritan hambre.

Entonces aumente la ración: duplique los fusiles, triplique las balas.

Borborigmos: nombre técnico del estómago hambriento.

Sufrió de hambre a lo largo de su infancia y adolescencia, pero no fue un resentido. Dice Némirovsky de Chéjov.

Están los hombres con hambre y los que no.

No se equivocó el que dijo danos hoy nuestro pan de cada día.

Humillación: pesada sombra que el hambre lleva en sus espaldas.

Rozagante y redondo, el embajador rechazó la ayuda humanitaria: es para justificar el intervencionismo. Bernardo Álvarez.

En 1888 Knut Hamsun escribió Hambre, su novela catapulta. El protagonista vive avergonzado de su hambre. Un día, un hombre afable, le pregunta: ¿Ha dormido usted bien, cuando menos? A lo que el hambriento contesta: Como un ministro.

Hambre: leño ardiendo en el alma.

Desde entonces se repite: Danos hoy nuestro pan de cada día.

En junio de 2015 la FAO premió al gobierno por la reducción del hambre.

Holodomor, palabra originada en Ucrania, significa matar de hambre.

El hambre es un lugar de frágiles fronteras: de un lado, la mendicidad; del otro, la violencia.

Atroz. Infame. Recurrente. Insaciable. Persistente. Insomne.

“Tened presente el hambre: recordad su pasado”. Miguel Hernández.

La olla en la calle, la mujer con el cucharón, la fila apesadumbrada bajo el sol inclemente de Cojedes. 

La multiplicación de los panes.

Nadie recuerda si el teniente coronel dijo algo del hambre.

“Planta procesadora de yuca en Anzoátegui producirá 900 tortas de casabe por día”.

Hermann Escarrá con dos bolsas de Mercal bajo los brazos.

El punto donde lengua y hambre se atropellan: “Tenemos es hambre”.

Corre abrazado a su carga. Y el bulto de arroz corresponde: abraza a su saqueador.

Entre una comida y otra, declararon:

Ministra Melo: El hambre ha disminuido.

Ministro Torres: Seguimos llevándole el alimento al pueblo.

Vicepresidente Istúriz: La escasez es inducida.

El hambre mata: Cumaná.

La más reveladora imagen que conozco sobre el hambre en los campos de concentración: la vida reducida al tubo digestivo. Está en La especie humana, de Robert Antelme.

Dietas en el limbo.

Un vaso de agua engaña al hambre. Sobre todo si está cargada de barro.

“Misión Alimentación: Garantiza la producción, procesamiento, almacenamiento, comercialización, abastecimiento y distribución a precios justos; al igual que el consumo de alimentos sanos autóctonos y suficientes para todas y todos en el territorio nacional”.

Nada queda igual después de una hambruna.

Dijo el artista del hambre a su vigilante: Siempre he querido que admiraseis mi capacidad de ayuno.

El hambre ilumina esta idea: el pan apacigua al cuerpo.

La milla final: un tarrito con algunas cucharadas de café. El último rollo de papel higiénico.

A la GNB: “Lárguense de esta mierda. Lárguense hijoeputa. El pueblo tiene necesidad, el pueblo tiene hambre. Al pueblo le falta comida, güevones. El pueblo no tiene leche. El pueblo no tiene harina. El pueblo no tiene papel para limpiarse el culo”. 13 de junio de 2016. San Cristóbal.

¿Quedan mangos en Venezuela?

Más de 8 millones de ucranianos fueron asesinados por la hambruna organizada por Stalin, entre 1932 y 1933.

El hambre siempre recuerda tiempos mejores.