• Caracas (Venezuela)

Nelson Rivera

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Libros: Monika Zgustova

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El domingo 1° de febrero de 2015 publiqué en el Papel Literario un comentario relativamente extenso sobre la vida del escritor checo, Bohumil Hrabal (1914-1997), elaborado a partir del libro Los frutos amargos del jardín de las delicias. Vida y obra de Bohumil Hrabal (Editorial Galaxia Gutenberg, España, 2014). Pero a esas notas les faltó algo sustancial: hablar de los procedimientos de la autora, Monika Zgustova.

Antes de la edición de Galaxia Gutenberg, este libro se había publicado en 1997. Previo a esa fecha, Zgustova había traducido al español cuatro obras de Hrabal: Una soledad demasiado ruidosa, Personajes en un paisaje de infancia, Quién soy yo y Bodas en casa. Traductora, narradora, dramaturga y ensayista: todas esas dimensiones se proyectan en Los frutos amargos del jardín de las delicias.

A la pregunta sobre el género de este libro, contestaría: no es una biografía, al menos, no una biografía convencional. En ella no hay, por ejemplo, una aproximación a ciertas vetas informativas. Tal no es el interés de Zgustova. Cierto es que su relato da cuenta de los hitos de la trayectoria vital de Hrabal. Pero su asunto, su vocación más potente, es la mente del escritor. La operación psíquica de Hrabal. La detallada descripción de sus inclinaciones sensibles. Zgustova escucha, incluso en sus más bajos decibeles, el pulso humano, la corriente mental del escritor. Como si Hrabal fuese un personaje de su invención.

En un breve pórtico, Zgustova (nacida en Praga y residenciada en España), explica que el “libro es fruto, principalmente, de las conversaciones y entrevistas” que mantuvo con Hrabal a lo largo de cuatro años. Y esto es, me parece, la más preponderante contribución de la autora: dejar fluir la mistificación de Hrabal de sí mismo (su poético heroísmo), sofisticada mistificación por cierto, en la medida en que ella contiene elementos de autocrítica. El Hrabal de Hrabal no es unívoco. Es poliédrico, personalidad de rasgos variantes. Un cautivador, artífice de lo que llamaré la magia Hrabal: figura mistificada del soñador, del sujeto cuya mayor prioridad en el mundo es él mismo.

Mi sensación es que el punto de vista oscila: por momentos es Zgustova la que hace sentir su opinión (su admiración); en otros, es Hrabal el que se expresa a través de la autora. Hay un complejo juego literario, psicológico y de ficción: un ejercicio de talante biográfico y ficcional, donde el biografiado es una especie de coautor del ejercicio. Todo esto me conduce a la pregunta de cuán semejante o cuán diferenciado podría resultar el Hrabal de una biografía que no tenga a Hrabal como fuente, es decir, una biografía que no haya sido alcanzada por la magia de Hrabal para crear personajes como Hrabal.