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Nelson Rivera

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Nelson Rivera

Libros: Lawrence Durrell (y II)

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Se titula Reflexiones sobre una Venus marina. Panorama de Rodas, y es el segundo libro de Trilogía mediterránea (Ediciones Edhasa, España, 2012). Algo ha cambiado en la perspectiva de Durrell, comparado con su libro dedicado a Corfú: ahora somete su pasión por las islas del Mediterráneo a escrutinio. Reflexiona sobre la islomanía: “Este libro tiene la intención de ser una especie de anatomía de la islomanía, con todos sus defectos y ausencia de forma; de conversaciones iniciadas y dejadas en suspenso, en el aire; de viajes planeados y jamás emprendidos; de notas y estudios reunidos para la redacción de libros no escritos…. Será dedicado a la diosa que mora en una isla griega: Rodas”.

Pero este mirar su propio enamoramiento de las islas griegas como si fuese una pieza de estudio no se impone al cantor, a la excitación previa al viaje, a la inquietud que lo ocupa antes de enrumbar a las islas. Los vientos de la guerra en Europa no alcanzan a ahogar al hombre postrado ante la puesta del sol, ante el regocijo del espectáculo de lo minúsculo. Al contrario: como si la amenaza estimulara su conciencia del momento, su necesidad de abrazar la luz, el reflejo de las aguas. Durrell cuenta lo que ve y recuerda lo que ha leído. Nos trae a las gentes del pueblo. Enumera: Rodas tiene la forma de una punta de flecha de pedernal; Cos, de un cachalote; Leros, de pulpo; Patmos, de un caballo marino. Y así. Para llenar el corazón del calor suficiente para resguardarse de la tormenta. O para soñar con la posibilidad de quedarse allí para siempre, quizás porque algo de sí mismo, un pedazo que sentía extraviado, se le ha revelado en aquellas islas: “Veo las tabernas con sus guirnaldas de laurel, los corderos que giran en el espetón, el Pascua; los barbudos héroes, las resquebrajadas estatuas de mármol (…) Algún día encontraré la forma adecuada de describirlas con palabras”.

Limones amargos, el libro dedicado a Chipre, el más extenso de la trilogía, es un texto de voces, de historias, palabras y experiencias de vida, contra el telón de fondo de la turbulencia política (“Presencié la tragedia de Chipre, al mismo tiempo, desde la taberna de la aldea y desde la Casa de Gobierno”. Se refiere a la crisis sostenida entre los años 1953 y 1956). Hurga en las costumbres, en las ideas de los campesinos. En algún momento es testigo inmediato de hechos conmovedores, donde la justicia es derrotada por lo que llama la “sinrazón”. Más que un poeta, la vena es la de un cronista, de alguien atraído por la condición de lo popular. Recorre, trae al papel las revelaciones de las que es capaz quien prefiere escuchar a hablar. Y cierro: también aquí es posible encontrar antecedentes de los mejores cronistas de este comienzo del siglo XXI.