• Caracas (Venezuela)

Nelson Rivera

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Libros: Augusto Fraschetti

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Poco o nada le concede, poco o nada le reconoce: Marco Aurelio, el venerado Emperador-Filósofo de Roma, no habría sido ese hombre excepcional que se nos ha repetido. La realidad, sostiene el historiador Augusto Fraschetti (1947-2007), habría sido radicalmente distinta de la imagen del hombre sabio y generoso que tanto se ha propagado. Entre el filósofo y el hombre que ejerció el poder, todo un expediente, una brecha: y no es que Marco Aurelio no fue un gobernante sabio y apacible, sino que –insiste Fraschetti– fue lo contrario a las premisas de sus Meditaciones: un caballero desmedido que usó sus potestades para alterar la convivencia, perseguir a los cristianos y crear las condiciones que derivaron en el declive del Imperio. Marco Aurelio. La miseria de la filosofía (Marcial Pons, Ediciones de Historia, España, 2014) no es una biografía, sino una operación de desmontaje de una imagen que ha sido primordialmente benévola.

Antes de decir más, toca recapitular aquí lo advertido por Javier Arce, el traductor y autor del prefacio de la obra: Fraschetti falleció cuando finalizó el libro, pero no tuvo el tiempo de revisarlo y despojarlo de repeticiones y otros excesos. Arce reivindica el rigor de Fraschetti, seguramente con fundamentado conocimiento de su trayectoria. A pesar de ello, y de entender que las repeticiones son propias de un texto todavía-en-producción, sentí que hay algo excedido, una predisposición de origen, algunas conclusiones que parecieran desbordar las evidencias a partir de las cuales Fraschetti parte. Lo escribo con cautela: mi sentimiento es que ante Marco Aurelio, el historiador desata sus prejuicios.

Vayamos al tiempo de Marco Aurelio: época en la cual la lucha por el poder se resolvía con la difamación, el rumor, la intriga, la conspiración y el asesinato. Mundo de charlatanes, embaucadores y supersticiones: un marco mental distinto al que conocemos, que obliga al historiador y al lector a ponerse en guardia en relación con las fuentes de su consulta.

Fraschetti revisa las dos líneas de antecedentes historiográficos: la que mitifica y la que pone en duda a Marco Aurelio. Desgrana el factor polarizador que ha opuesto a Marco Aurelio y a Lucio Vero como encarnaciones del buen y el mal gobernante. Falsa polaridad, denuncia Fraschetti, porque el Emperador-Filósofo habría roto la secuencia de la “elección del mejor” en beneficio de su hijo Cómodo; habría desatado la persecución de los cristianos; llevado la expansión militar de Roma más allá lo razonable; usado a su hija como bien de un matrimonio que ella rechazaba; etcétera. Así las cosas, Marco Aurelio resulta un doble sujeto que practicó su condición de Augusto, negando cuestiones esenciales afirmadas en su clásico Meditaciones.